Raúl Zibechi * El extraño vínculo de Francisco y los movimientos sociales

Este texto fue publicado originalmente en noviembre del 2014 en el periodico Gara de Euskal Herria. Lo publicamos nuevamente aqui, porque consideramos que su contenido es util en las discusiones surgidas a partir de la visita del Papa Francisco al Perú.

Entre el 27 y el 29 de octubre se celebró en Roma el Encuentro Mundial Movimientos Populares convocado por el papa Francisco. No es algo habitual que la mayor autoridad de la iglesia católica se reúna con más de cien dirigentes sociales de todos los continentes para debatir sobre tres ejes, tierra, trabajo y vivienda; sobre los grandes problemas y desafíos que enfrenta la humanidad desde la perspectiva de las organizaciones de los pobres y excluidos.

La convocatoria fue realmente amplia. De América Latina acudieron organizaciones tan importantes como el Movimiento Sin Tierra de Brasil, el Movimiento Nacional Campesino Indígena de Argentina, el Comité de Unidad Campesina de Guatemala, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua, la Corriente Villera Independiente de Argentina, la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas de Paraguay, la organización de mujeres Bartolina Sisa de Bolivia y el Sindicato Mexicano de Electricistas, por mencionar sólo a las más conocidas en cada país.

Del Estado Español fueron invitadas la Asociación Democracia Real YA  y la Plataforma Afectados Por La Hipoteca. Salvo excepciones no hubo centrales sindicales, siendo mayoritarias, por los menos por Latinoamérica, las organizaciones de cartoneros y recicladores de basura, trabajadores de empresas recuperadas, campesinos, comunidades negras, habitantes de favelas y villas miseria, así como pueblos indígenas. Las delegaciones de Asia y África fueron muy numerosas, destacando la organización campesina de Palestina. Participó también el presidente Evo Morales.

Por el tipo de organizaciones invitadas, el papa priorizó a los trabajadores precarizados, temporales, migrantes y los que participan en el sector informal sin protección legal, ni reconocimiento sindical ni derechos laborales. A los campesinos sin tierra y pueblos indígenas en riesgo de ser expulsados del campo a causa de la especulación agrícola y de la violencia, y a los que viven en suburbios, sin infraestructura urbana adecuada. En suma, a las capas más pobres en cada país, que son en realidad los protagonistas de las luchas más importantes de los últimos años.

Los objetivos centrales del Encuentro, según Joao Pedro Stédile, coordinador del MST, consistieron en compartir el pensamiento social de Francisco, contenido en su Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio” difundida en noviembre de 2013. También se trató de reflexionar sobre las injusticias y las “formas de interacción con las instituciones y las perspectivas futuras”, en una reunión que fue preparada durante más de un año y en la que Vía Campesina jugó un papel destacado (Adital, 24 de octubre de 2014).

En su intervención en el Encuentro, Francisco no se limitó a criticar la economía actual, a la que definió como “Imperio del dinero”, sino que habló largamente de los movimientos: “No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar”.

Además, les propuso “luchar contra las causas estructurales de la pobreza”, advirtió contra “estrategias de contención que únicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos” y terminó con un “sigan con su lucha”, porque nos hace bien a todos.

Francisco tiene una larga experiencia con los movimientos de los más pobres. En 2009, tuve una larga conversación con el padre Pepe, José María Di Paola, en la villa 21 en el barrio Barracas de Buenos Aires. Es una villa poblada por paraguayos inmigrantes, con viviendas precarias autoconstruidas, muy pobres, donde el padre Pepe trabajó diez años hasta que tuvo que salir amenazado por bandas de narcotraficantes. En ese momento Pepe tenía 46 años, pelo largo, ropa informal y se expresaba como un vecino más.

Hablamos de Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, un hombre a todas luces conservador, al punto que algunos lo acusaron de haber colaborado con la dictadura, pero comprometido con los pobres. “Viene a la villa en micro (transporte colectivo), viene solo, camina hasta la iglesia y toma mate con los vecinos. No viaja en el coche del arzobispado. Conoce nuestro trabajo, apoya a los curas villeros que vinimos a aprender de la gente, no a decirles lo que tienen que hacer”.

La anécdota vale para recalcar un hecho que me parece indudable. El papa Francisco cree en la necesidad de que los pobres se organicen y que luchen por sus derechos. Piensa así desde mucho antes de haber sumido el trono de Pedro y ha codificado sus ideas en textos que sintetizan sus postulados sociales y políticas. No veo dobles intenciones por ningún lado.

Siento, sin embargo, una gran distancia entre la propuesta de Francisco y aquellos años sesenta y setenta cuando predominaba la Teología de la Liberación y la práctica de las comunidades eclesiales de base. Encuentro dos diferencias importantes. Una, en las propuestas que defiende el papa. La otra, en el modo como se propone modificar el estado actual de las cosas.

Ciertamente, la “exhortación apostólica” de Francisco sostiene que “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”. Tanto en su doctrina como en vida pastoral, los pobres juegan un papel central. Sin embargo, a lo largo del texto de 142 páginas aparecen más como objetos de ayuda que como sujetos de su liberación. Destaca un capitulo que titula “La inclusión social de los pobres”, que siento contrasta con la “opción por los pobres” de los teólogos de la liberación y sintoniza con las políticas sociales de los gobiernos progresistas.

En segundo lugar, la Teología de la Liberación fue en gran medida consecuencia de la práctica de millones de creyentes en sus comunidades eclesiales de base, pero también en una amplia gama de movimientos, desde los campesinos y sindicales hasta las guerrillas armadas. La reflexión teológica se nutría de una práctica transformadora, y a menudo revolucionaria, a la cual servía. No siento una tensión similar en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Quiero decir, que no veo una voluntad de poder como la que impregnó a los cristianos cuatro décadas atrás.

Es posible que esa diferencia esté ligada al cambio de época (ya no se habla de revolución ni hay fuerzas que la promuevan) y no tanto a una intención explícita de integrar más que en transformar. Los curas de la liberación tenían muy claro que el sujeto no eran ellos, ni la iglesia, sino los pobres. Aún es pronto para saber hacia dónde se dirige este impulso de Francisco. Pese a las cautelas necesarias, y a las limitaciones que se adivinan es, en todo caso, un aire fresco tan necesario como urgente.

 

Rocio Silva Santisteban * LA MASA INSUMISA ¿Qué es el antifujimorismo y por qué no debe llamarse así?

Desde Mirko Lauer hasta The Economist, pasando por Meléndez, Dargent, Tafur, Tanaka, Vivas y otros analistas políticos, todos hablan de la existencia de un conglomerado heterogéneo que se manifiesta como balance en las elecciones y que, después del indulto, se ha concretado con movilizaciones en las calles la misma noche del “perdón” de Kuczynski, al día siguiente en Navidad y el 28 de diciembre. A este conglomerado, al que los fujimoristas suelen tildar de caviar con ineficacia —la CGTP podría ser todo menos caviar— y que estaría compuesto por sectores muy variopintos de la sociedad, se le ha nombrado como “el antifujimorismo”. Personalmente considero que con bastante laxitud teórica.

El antifujimorismo es un significante vacío. Me refiero a que, para convertirse en signo, solo es necesario adjudicarle cualquier significado. No hay una relación comunicacional establecida entre significante y significado. Se trata de una nomenclatura que se repite y se repite en inglés incluso, para intentar definir a los peruanos y peruanas indignados, que se articulan en marchas y movilizaciones callejeras, frente a lo que el fujimorismo esgrime como particularidades políticas en momentos claves: amnesia frente al pasado corrupto y abyecto, autoritarismo maquillado de modales democráticos (“la vacancia”), mendacidad compulsiva, anti-diálogo, jerarquías monolíticas al interior del partido, cooptación de estructuras políticas locales y un élan monárquico sobre la base del apellido de su, ahora negado, líder histórico. Eso no implica que no haya calado en grandes sectores populares que recuerdan a Alberto Fujimori inaugurando una escuela o una posta médica, o que lo asocian con la acotada prosperidad económica o con el freno a la insania terrorista. Un caudillismo melancólico, por decirlo de alguna manera.

Algunos comentaristas, de fustán naranja, sostienen que el antifujimorismo es una “guerra de religiones” que persiste en sostener que el fujimorismo tiene una herencia autoritaria. Otros, como el mismo Lauer, plantean que el antifujimorismo debe saber leer la coyuntura y tratar de entender cómo el fujimorismo ha obtenido buenos resultados en las elecciones. Creo que ambos puntos de vista parten de una visión errada de lo que sostienen: no estamos ante un enemigo instituido frente al fujimorismo como su némesis. No, de ninguna manera, nos encontramos ante un agregado de fuerzas diversas que, en algunos u otros momentos de la historia nacional, ha salido al ágora para oponerse al caudillismo.

Por lo expuesto considero que el antifujimorismo NO es tal ni debe definirse como tal porque no aporta nada al debate, excepto, un nombre para los titulares de los periódicos. No podemos seguir hablando en estos términos porque no sabemos exactamente de qué hablamos. Es más, confunde. Porque solo ante una confusión de lo que implica esa masa es que algunos analistas se sienten defraudados de que el antifujimorismo no haya cristalizado en algún partido político. Pero ese grupo heterogéneo, más anti-autoritario que anti-fujimorista, no puede convertirse en partido porque es una masa bastante espontánea que reviste todas las características de la misma y no es plausible de convertirse en lo que, Elias Canetti, llamaría más bien una muta: una masa controlada con reglas estrictas.

Se debe tener en consideración las características que el mismo Premio Nobel Elías Canetti utiliza para clasificar a toda masa y de esta manera poder entenderla: 1) la masa siempre quiere crecer y en eso está empeñada esta masa de colectivos y agrupaciones de la sociedad civil más algunos partidos políticos y sindicatos ; 2) en el interior de la masa reina la igualdad, por eso mismo, solo la masa es antiautoritaria por definición; 3) la masa cobra densidad al momento de la “descarga”, esto es, cuando todos los pertenecientes a la masa dejan su individualidad y se entregan a ella y eso solo se produce en momentos claves; 4) la masa requiere una dirección, no en el sentido de liderazgo sino en el sentido de vector, es decir, necesita moverse hacia algún lado. Ese movimiento puede ser el de la movilización o el de la elección del “mal menor” con lo cual, la masa se liquida. Y ese es su problema.

Por eso mismo, porque es imprescindible el debate de lo político para hacer la política, debemos discutir ampliamente sobre el “mal menor” y la realpolitik y el rol que ambos juegan para esta Masa Insumisa. Sería un punto fundamental que han abierto ya algunas agrupaciones políticas (FA) así como algunos analistas y columnistas (Ubilluz, De Echave).

Personalmente estuve organizando la marcha Fujimori nunca más en 2011, así como Keiko no va en 2016 y he participado activamente, desde 1992 en adelante, en cuanta movilización, manifestación, organización crítica, en contra de la visión que llego al Perú con el fujimorismo, que he descrito líneas arriba y que podría resumirse como una visión que apuesta por el caudillo como “solucionador” de problemas nacionales. Luchar en contra de esta manera de entender la política y lo político, ¿es anti-fujimorismo o búsqueda de una mayoría de edad de los peruanos para dejar de ser un país adolescente y tutelado?, ¿qué otro nombre debe tener?, ¿esta Masa Insumisa podrá convertirse en algún momento en la muta de un nuevo tipo de organización social? El tiempo lo dirá. Mientras tanto la masa aspira a crecer en las calles este #11E y a buscar un vector que evite la normalización de su actuar y potencie su fuerza indignada.

* Versión ampliada de la Kolumna Okupa de esta semana en el diario La Republica

Boaventura De Sousa Santos * La nueva tesis once

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Redactadas después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y cuyo máximo exponente era Ludwig Feuerbach. En la célebre undécima tesis, la más conocida de todas, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental en contraposición al conocimiento aplicado.

A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya sucedido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes.

El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturalezasociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades, dos sustancias en la terminología de Descartes, totalmente distintas e independientes una de la otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar,
dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza, la naturaleza humana, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.

El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y esta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria de la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.

El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos. Es decir, la naturaleza en sentido amplio abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos.

De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. Esta fue la otra conversión de la que nunca habló el padre António Vieira (famoso jesuita portugués, 1608-1697), pero que está presupuesta en todas las demás de las que habló brillantemente en sus sermones. La apropiación pasó a ser el otro lado de la superexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurar la inferioridad “natural” de las mujeres, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y superexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo no pagado de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, a pesar de tan productivo como el otro, convencionalmente se consideró reproductivo para poderlo devaluar, una convención que el marxismo rechazó. Desde entonces, la idea de humanidad pasó a coexistir necesariamente con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba implicada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.

En ese marco, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –de los chocantes niveles de desigualdad social a la crisis ambiental y ecológica, calentamiento global irreversible, desertificación, falta de agua potable, desaparición de regiones costeras, acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que pertenecemos a la naturaleza.

No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. Como he venido sosteniendo, la construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad. La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo, que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal en ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino epistemologías del sur. En mi concepción, el sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el sur epistemológico vivieron y viven también en el sur geográfico.

Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía, sea ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, una exclusión abisal resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones desechables donde es posible la apropiación y la superexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy. Las epistemologías del sur buscan rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, el lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo.

Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las epistemologías del sur dan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos de la naturaleza. Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “la naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.

Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las epistemologías del sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las epistemologías del sur son un trabajo en curso y todavía embrionario. En mi propio caso, pienso que hasta hoy no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las epistemologías del sur que voy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural. Pero no he dado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal modo en la dualidad sociedad/naturaleza, que sin la superación de esta dualidad ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.

En tal escenario, la nueva tesis once debiera tener hoy una formulación del tipo: “los filósofos, filósofas, cientistas sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posible prácticas de transformación del mundo que liberen conjuntamente el mundo humano y el mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, cierto, pero tal vez nos sea más útil.

¡No al indulto y el pacto de impunidad y corrupción! ¡Solidaridad con la lucha por la democracia y la justicia del pueblo peruano!

Hacemos de conocimiento a la comunidad internacional nuestro más profundo y enérgico rechazo al indulto por razones humanitarias dado por el Presidente Pedro Pablo Kuczinsky, el 24 de diciembre, al ex dictador peruano Alberto Fujimori en el contexto de pedido de vacancia presidencial promovida por la mayoría fujimorista en el parlamento de Perú.

Entendemos que la vacancia ha sido promovida como parte de una estrategia golpista del fujimorismo que busca hacerse del poder y copar las instituciones del Estado (Tribunal Constitucional, Consejo Nacional de la Magistratura, Fiscalía de la Nación y Corte Suprema) ante sus iniciativas de investigar y sancionar diversos casos de corrupción que involucran a la excandidata presidencial Keiko Fujimori y su partido político, como a gran parte de las élites políticas peruanas, incluyendo el expresidente Alan García Pérez y el presidente actual Pedro Pablo Kuczinsky.

En tal sentido, denunciamos que el indulto sella un acuerdo de impunidad entre el Fujimorismo y el gobierno peruano, que busca encubrir los casos de corrupción, enriquecimiento ilícito y de violaciones de derechos humanos de las últimas décadas. Denunciamos serios vicios en el procedimiento y la decisión de otorgamiento del indulto humanitario. En tal sentido señalar:

1. Alberto Fujimori fue sentenciado a 25 años de prisión por secuestro agravado (a periodista Gustavo Gorriti y empresario Samuel Dyer) y por crímenes de lesa humanidad (caso Cantuta, asesinato de 9 estudiantes universitarios y un catedrático y caso Barrios Altos, asesinato de 15 personas). De acuerdo a legislación peruana no procede el indulto en casos de secuestro agravado. De igual modo, la CIDH ha establecido que no proceden ni amnistía ni indulto para casos de graves violaciones a derechos humanos.

2. En Perú solo aplica el indulto por razones humanitarias a sentenciados que tienen enfermedades terminales; o que no siendo terminales se encuentran muy avanzadas o son incurables; o cuando las condiciones penitenciarias pongan en grave riesgo la vida y salud del sentenciado. No es el caso, pues Fujimori goza de salud estable y atención medica permanente y sus condiciones carcelarias son óptimas, además de únicas (que otros presos no poseen).

3. La CIDH estableció que para el caso la Cantuta, de progresar un pedido de indulto los familiares debían ser informados previamente para poder designar un médico en la junta médica evaluadora. Esto no ha sido respetado.

4. Fujimori, además, fue sentenciado –y cumplió sus condenas- a 7 años por peculado (entrega ilegal de 15 millones de dólares de las arcas nacionales a su ex asesor Vladimiro Montesinos); a 6 años por delitos de corrupción, espionaje telefónico, compra de congresistas tránsfugas y línea editorial de medios; y a 8 años por desviar fondos de Fuerzas Armadas y Servicio de Inteligencia Nacional para financiar ‘diarios chicha’ desde donde se atacó y denigró a opositores.

Por lo dicho, el indulto dado por el presidente Kuczinsky a Fujimori viola la ley y responde única y evidentemente a un pacto infame con el fujimorismo, no solo para mantenerse en el cargo por lo que queda del periodo presidencial, sino para evitar ser investigado por negocios que la empresa de su propiedad realizo con la transnacional Odebrecht cuando era funcionario de Estado beneficiándose económicamente. Llamamos a las instancias nacionales e internacionales correspodientes de revertir esta decisión nefasta. Particularmente, hacemos votos para que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el proceso de supervisión del cumplimiento de la sentencia en los casos Barrios Altos y Cantuta, declare nulo el indulto a Fujimori.

Finalmente, solidarizarnos con el pueblo peruano que lucha hoy en las calles por recuperar el Estado, la democracia y la economía (secuestradas por más de 25 años por élites, mafias y tecnocracias neoliberales) para ponerlas al servicio de las grandes mayorías.

Firman
Jose Nun, Argentina
Alberto Acosta, Ex-presidente de la Asamblea Constituyente, Ecuador
Boaventura de Sousa Santos, Portugal
Mabrouka M’barek, Ex-miembro de la Asamblea Constituyente de Tunisia
Arturo Escobar, U. de Carolina del Norte, Chapel Hill, Estados Unidos
Raúl Zibecchi, Uruguay
Verónica Gago, Argentina
Marisol de la Cadena, UC Davis-Anthropology, Estados Unidos
Pablo Gentili, Secretario Ejecutivo del Concejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Argentina
Roberto Gargarella, Argentina
Carlos Pérez Guartambel, CAOI- Ecuarunari
Maristella Svampa, sociologa y escritora, Argentina
Amineh Kakabaveh, Member of the Parliament of Sweden for Swedish Left Party, Suecia
Marco Venegas, Member of the Parliament of Sweden for Swedish Left Party Itza Hernandez Svensson, Chariman of Latinamerikagrupperna, Suecia
Teivo Teivainen, Universidad de Helsinki, Finlandia
Sjoerd Oostrik, cineasta, Holanda
Patricia Oliart, Senior Lecturer in Latin America Studies, Newcastle University, Inglaterra
Nikolaj Villumsen, Member of Danish Parliament for The Red Green Alliance, Suecia
Chuck Walker, Professor of History of MacArthur Foundation Endowed Chair in International Human Rights/Director of Hemispheric Institute on the Americas, Estados Unidos
Jo-Marie Burt, George Mason University and Washington Office on Latin America, Estados Unidos
Diana Gómez Correal, profesora Universidad de Los Andes, Colombia
Boaventura Monjane, periodista y activista Mozambiqueño, Centro de Estudios Sociales, Universidad de Coimbra, Portugal
Horacio Tarcus, historiador, CeDInCI / UNSAM, Conicet, Argentina
Oscar Jara Holliday, Costa Rica
Virginia Vargas Valente, Perú
Luis Aguirre, Secretario Ejecutivo OCLAE
Carmen Blanco Valer, vocera sobre asubtos indígenas Partido Iniciativa Feminista -Feministiskt Initiativ
Rosa Elva Zúñiga López, Secretaria General del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe
Pablo Bergel, Sociólogo, ex diputado de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina
German Rodas Chaves, miembro de la Comisión Nacional Anticorrpución del Ecuador
Rocío Silva Santisteban Manrique, DNI 07822730, Perú
Luciano Concheiro Bórquez, UAM-X, México
Jeannette Escanilla, suplente al Parlamento sueco, Partido de la Izquierda Suecia.
Franck Gaudichaud, Universidad Grenoble Alpes, Francia
Enrique Viale, Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas
Marcela Bobatto, Movimiento para la salud de los Pueblos Latinoamérica (MSP-LA)
Sandra Marín, Movimiento para la salud de los Pueblos Latinoamérica (MSP-LA)
Helbert Choachi, Docente y Secretario General de la Universidad Pedagógica Nacional, Colombia.
Rafael González, Asociación Latinoamericana de Medicina Social, ALAMES
Salvador Schavelzon, Brasil
Rogério Haesbaert, geógrafo Universidad Federal Fluminense, Brasil
Catalina Toro, Colombia
Xochitl Leyva Solano, Chiapas, México,
Maria Angelica Pease Dreibelbis DNI 07879967, Perú
Juan Carlos Ruiz Molleda DNI 07749253, Perú
Carlos Monge Salgado DNI 08769644, Perú
Emiliano Teran Mantovani, Observatorio de Ecología Política de Venezuela-Universidad Central de Venezuela, Venezuela
Mario Blaser, Canada Research Chair in Aboriginal Studies, Canadá
Fabiana Li, Associate Professor, Department of Anthropology, Universidad de Manitoba, Canadá
Gerardo Renique Caycho, City University of New York, Estados Unidos
Deborah Poole, Professor Johns Hopkins University, Estados Unidos
Bruce Mannheim, Professor of Anthropology University of Michigan, Estados Unidos
José Antonio Lucero, Chair, Latin American and Caribbean Studies, Universidad de Washigton, Estados Unidos
Ulrik Kohl, Councilor, City of Copenhagen for The Red Green Alliance, Suecia
Lasse P.N. Olsen, Councilor, City of Aalborg for The Red Green Alliance, Suecia
Raphael Hoetmer, Institute for Social Studies, the Netherlands
Vilma Almendra, Pueblos en Camino, Colombia
Manuel Rozental, Pueblos en Camino, Colombia
Alejandra Santillana Ortiz, Instituto de Estudios Ecuatorianos/Colectiva Feminista Las Lorenzas, Ecuador

Sección Perú del Latin American Studies Association:
Carmen Ilizarbe, Pontificia Universidad Católica del Perú
Angelina Cotler, University of Pittsburgh
Luis Martin Valdiviezo, Pontificia Universidad Católica del Perú
Juan Pablo Murilo Pena, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Chris’ O’Connell, Dublin City University
Cynthia Vich, Fordham University
Lizeth Vergaray Arevalo, Terre des Hommes Suisse
Rocio Quispe-Agnoli, Michigan State University
Iris Jave, Pontificia Universidad Católica del Perú
Francesca Denegri, Pontificia Universidad Católica del Perú
Carlos Ugo Santander, Universidade Federal de Goias
Elena Sabogal, William Paterson University
Charles Kenney, University of Oklahoma
Anne Lambright, Trinity College
Nino Bariola, University of Austin at Texas
Kazuo Ohgushi, University of Tokyo
Karen B. Graubert, University of Notre Dame
Joseph Feldman, Universidad Católica de Chile
Shane Greene, Indiana University
Stephanie McNulty, Franklin and Marshall College
Gonzalo Lamana, University of Pittsburgh
Ericka Busse, Macalester College
Margarita Saona, University of Illinois at Chicago
David Wood, University of Sheffield
Bruce Mannheim, University of Michigan
Christina Ewig, University of Minnesota
Ulla D. Berg, Rutgers University
Alberto Valdivia Baselli, City University of New York
Natalia Sobrevilla Perea, University of Kent
Jelke Boesten, King’s College London
Leo J. Garofalo, Connecticut College
Eliana Carlin Ronquillo, Pontificia Universidad Católica del Perú
Fiorella Montero-Diaz, Keele University
Natalia Iguiniz Boggio, Pontificia Universidad Católica del Perú
Rocio Ferreira, DePaul University
Hanne Cottyn, Universiteit Gent
Susan Vincent, Francis Xavier University
Mario Cepeda Caceres, Pontificia Universidad Católica del Perú
Vilma “Nina” Balmaceda, Nyack College
Jorge Coronado, Northwestern University
Thomas Ward, Loyola University
Juan Fonseca, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas
Max Viatori, Iowa State University
Lorena Cuya Gavilano, Arizona State University
Carlos Villacorta, University of Maine
Bill Bollinger, California State University
Maria Elena Garcia, University of Washington, Seattle
Javier Garcia Liendo, Washington University, St. Louis
Olga Gonzalez, Macalester College
Marc Hufty, Center for International Environmental Studies
John Gitlitz, Purchase College (Emeritus)
Carmen Saucedo, Pontificia Universidad Católica del Perú
Lydia Fossa, ESAN
Jaymie Patricia Heilman, Alberta University
Peter Elmore, University of Colorado, Boulder
Anna E. Schaposchnik, DePaul University
Gerardo Castillo, Pontificia Universidad Católica del Perú
Eduardo Dargent Bocanegra, Pontificia Universidad Católica del Perú
Mark Rice, Baruch College
Diego Alexander Chalan Tejada, Pontificia Universidad Católica del Perú
Romina Palacios, Universitat Wien
Anna Maria Escobar, University of Illinois, Urbana-Champaign
Katherine E. Maich, Pennsylvania State University
William P. Mitchell, Monmouth University
Raul Asensio, Instituto De Estudios Peruanos
Lucia Guerra-Reyes, Indiana University at Bloomington
Denise Humphreys Bebbington, Clark University
Mariselle Melendez, University of Illinois, Urbana-Champaign
Charles Walker, University of California, Davis
Jessaca Leinaweaver, Brown University
Paulo Drinot, University College London
Karn Spira, Guilford College
Anita Chan, University of Illinois, Urbana-Champaign
Paula Muñoz Chirinos, Universidad del Pacífico
Martin Scurrah, Investigador y Consultor Independiente
Narda Henriquez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Gisselle Vila Benites, The University of Melbourne
Erika Almenara, University of Arkansas
Maria Eugenia Ulfe Young, Pontificia Universidad Católica del Perú
Arturo Quispe Lazaro, Sociologo
Barbara Lynch, Georgia Tech
Suzanne Oboler, City University of New York
Nils Jacobsen, University of Illinois, Urbana-Champaign
Bianca Premo, Florida International University
Pascha Bueno-Hansen, University of Delaware
Steven J. Hirsch, Washington University
Nicole D. Legnani, Princeton University
Timothy B. Norris, University of Miami
Raul Bueno, Darmouth College
Linda Seligmann, George Mason University
Mary Elena Wilhoit, Lyon College
Florence Babb, University of North Carolina, Chapel Hill
Lisl Schoepflin, University of California, Los Angeles
Alberto Landaveri, Soka University of America
Emma McDonell, Indiana University
Aldo Panfichi, Pontificia Universidad Católica del Perú
Dorota Biczel, University of Texas at Austin
Rafael Ramirez Mendoza, Emory University
Manuel Dammert Guardia, CES-COLMEX
Jose Sanchez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Jonathan Ritter, University of California Riverside
Roger Merino, Universidad del Pacífico
Estelle Tarica, Berkeley University
Regina Harrison, University of Maryland
Maria C. Monsalve, Wabash College
Carlos Monge Salgado, Natural Resource Governance Institute
Maxwell A. Cameron, University of British Columbia
Jose Carlos Orihuela, Pontificia Universidad Católica del Perú
Camila Sastre Diaz, Pontificia Universidad Católica del Perú
Andrea Roman Alfaro, University of Toronto
Oscar Espinosa, Pontificia Universidad Católica del Perú
Adriana B. Rojas, Eastern Mennonite University
Maria Roxana Escobar Ñañez, University of Toronto
Lorena De La Puente Burlando, Universidad del Pacífico
Edward Chauca, College of Charleston
Zoila Mendoza, University of California, Davis
Ximena Briceño, Stanford University
Carmen Yon Leau, Instituto de Estudios Peruanos
Elena Sabogal, William Paterson University
Ricardo Cuenca, Instituto de Estudios Peruanos
Cayetana Adrianzen Ponce, New York University
Kimberly Theidon, Tufts University
Luis Eduardo Lino Salvador, Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Paolo de Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Christopher Parisano, The Graduate Center-CUNY
Everett A. Vieira, III, Temple University
Leonor Lamas
Fiorella Vera-Adrianzen, University of New Mexico
Ernesto Vasquez Del Aguila, Georgetown University
Karoline Noack, Universitat Bonn
Claudia Rosas Lauro, Pontificia Universidad Católica del Perú
Vladimir R. Gil Ramón, Pontificia Universidad Católica del Perú
Cristian L. Paredes, Loyola University
Lisa Markowitz, University of Louisville
Dexter Zavalza Hough-Snee, Santa Clara University
Hannah Ahern, Equipo Peruano de Antropologia Forense
Bruno Rivas Frias, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas
Leslie Bary, University of Louisiana
Jose L. Renique, The Graduate Center, CUNY
Teresa Ore Velez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Kent L. Dickson, California State Polytechnic University, Pomona
Mercedes Crisostomo Meza, University College London
Sylvanna Falcon, University of California, Santa Cruz
José Carlos Salinas Valdivia, Washington University- St. Louis
Cecilia Méndez Gastelumendi, University of California, Santa Barbara,
Alexandra Imogen Hibbett Diez Canseco, Pontificia Universidad Católica del Perú
Karen Paola Bernedo Morales, Museo Itinerante Arte por la Memoria
Wilton Martinez, University of Maryland
Corinne Valdivia, University of Missouri
Gerardo Leibner, Tel Aviv University
Fiona Wilson, Roskilde University
Catalina Romero, Pontificia Universidad Católica del Perú
Gerardo Hector Damonte Valencia, Pontificia Universidad Católica del Perú
Richard Kernaghan, University of Florida
Juan Javier Rivera Andia, Universidad de Barcelona
Patricia Alvarez Astacio, Brandeis University
Carolina Garcia Cejudo, FLACSO Argentina/ UNSAM
David Nugent, Emory University
Juan Pablo Sarmiento, Durham University
Sarah Borrow, University of East Anglia
Kevin Healy, Georgetown University
Isaias Rojas-Perez, Rutgers University
Carmen Valdivia, UC Davis
Cynthia McClintock, George Washington University
Alejandra Ballón Gutiérrez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Elisabeth Bunselmeyer, GIGA German Institute for Global and Area Studies
Melissa Krug, Temple University
Michelle McKinley, University of Oregon
Adam French, International Institute for Applied Systems Analysis
Peter Klaren, George Washington University

Organizaciones
Articulación Feminista Marcosur
Congreso de los Pueblos, Colombia
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, México
Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe-CEAAL
Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Colombia
Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras por los Derechos Sociales y Ambientales
Iconoclasistas, Argentina
Confluencia de Mujeres para la Accion Pública, Colombia
Asociación de Campesinos y Comunidades Sin Tierra del Cesar, Colombia
Hijos e Hijas por la Memoria y contra la Impunidad (Colombia)
Fuerza Común, Colombia
Corporacion Claretiana Norman Pérez Bello, Colombia
Asociación para la Investigación y Acción Social Nomadesc, Colombia
Poder y Unidad Popular, Colombia
Revista La Siniestra, Colombia
QUIPU, Colectivo por la Memoria Histórica – Arica, Chile
Comunidad Guadalupana, Ecuador
Fundación de Mujeres, Colectivo Político y Movimiento Nacional de Mujeres de Sectpres Populares Luna Creciente
Mujer Dispara Colectiva Audiovisual Feminista Independiente
Partido Feminista de Suecia
Awqa Feminista Colectiva de Feminismo Comunitario
Programa Democracia y Transformación Global PDTG, Perú
Centro de Políticas Públicas y Derechos Humanos -Peru EQUIDAD
Partido Piquetero, Argentina
Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, Chile
Unión Clasista de Trabajadores, Chile
Movimiento Democrático Popular, Chile
Movimiento del Socialismo Allendista, Chile
Entrepueblos
Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, Argentina
Grupo de Trabajo de CLACSO ‘Territorialidades en disputa y r-existencia’
Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.”, integrante de la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo (PIDHDD)
Pueblo Crítico, Puerto Rico
Universidad Intercultural de los Pueblos, Colombia
Pueblo y Dignidad, España.
Plataforma Déjame en Paz, Colombia
Congreso de los Pueblos. Europa
Colectiva Feminista Las Lorenzas, Ecuador
Colectivo Feminista Ramonas, Bolivia
Izquierda Anticapitalista Revolucionaría, Chile
Colectivo Parque Las Moscas, Chile
Comunidad Ecuménica Martin Luther King, Chile
Colectivo Híjar, México

Mas firmas individuales:
Miguel Mazzeo, Universidad de Buenos Aires/Universidad Nacional de Lanús. Argentina
Pablo Alabarces, investigador CONICET-Profesor UBA, Argentina
Pablo Ortemberg, CONICET-UNSAM, Argentina
Moira Cristiá, Investigadora asistente CONICET-IIGG, Argentina
Paul Cooney, DNI 95417415, Argentina
Marta Bermudez-Gallegos, Investigadora Superior Universidad Nacional Tres de Febrero Centro de Estudios de Genocidio, Argentina
Ernesto Bohoslavsky, Universidad Nacional de General Sarmiento , Argentina
Claudio Lozano, Argentina
Cora Gamarnik, Docente Universitaria, Argentina
Vanina M. Teglia, Universidad de Buenos Aires CONICET, Argentina
Francisco Pazzarelli, Universidad Nacional de Córdoba CONICET, Argentina
Lucila Edelman, médica psiquiatra, Argentina
Carlos Manuel Soto Bardales, estudiante de la Maestría en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires, Argentina
Juan Wahren, Argentina

Julieta Montaño Salvatierra, directora Oficina Jurídica para la Mujer de Cochabamba, Bolivia
Suzanne Kruyt, Bolivia
Pavel Lopez F., CIDES-UMSA, Bolivia
Elizabeth Peredo Beltrán, psicóloga y activista, Bolivia

Cheron Zanini Moretti, Brasil.
Marco Chandía Araya, prof. UFPA/ABAETETUBA, Brasil
Lia Pinheiro Barbosa, Universidade Estadual do Ceará, Brasil
Adelaide Gonçalves, historiadora, Brasil
Marcio Goldman, Professor Titular do Programa de Pós-Graduação em Antropologia do Museu Nacional, Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil

Malely Linares, Colombia
Gustavo Vásquez, Colombia
Diana Ojeda, Instituto Pensar Pontificia Universidad Javeriana, Colombia
Mario Alejandro Pérez Rincón, profesor Universidad del Valle, Colombia
Sandra Rátiva, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla/Congreso de los Pueblos, Colombia

Camila Álvarez Torres,Historiadora, miembro Frente Amplio región de Tarapacá, Chile
Joseph Feldman, profesor de antropología, Pontificia Universidad Católica, Chile
Luis Bustos, integrante del Colectivo Paulo Freire, Chile
Nelly Cubillos, Chile
Olga Espinoza, Universidad de Chile
Fernando Alvear, Sociólogo, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales, Universidad de Chile
Barbara Olivares, Psicologa, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales, Universidad de Chile
Victor Orellana, Sociólogo, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales, Universidad de Chile
Pamela Soto, Psicologa, estudiante de doctorado en Ciencias sociales, Universidad de Chile
Magdalena Guerrero, socióloga, estudiante de doctorado en Ciencias Sociales, Universidad de Chile
William Chávez Alcántara, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Perú Libre, Chile
Doris Gonzalez, Ukamau,Chile
Paulina de los Reyes, académica, Chile
Marcelo González Gálvez, Universidad Católica de Chile
Marina Weinberg, Universidad Catolica del Norte, Chile

Armando Fernandez, ecologista, Cuba
Amarilis Pérez, Cuba

Nelson Erazo, presidente nacional del Frente Popular, Ecuador
Enver Aguirre Presidente Nacional Juventud Revolucionaria del Ecuador, Ecuador
Guido Proaño Director Ecuador Libre Red, Ecuador
Jorge Piedra Presidente Nacional de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador, Ecuador
Rossana Palacios, presidenta nacional Unión Nacional de Educadores, Ecuador
Cristina Cachaguay, Presidenta Nacional de Mujeres por el Cambio, Ecuador
Andrés Quishpe, Presidente Nacional Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador – FEUE
Mayra Espinosa, Presidenta Nacional (e) Asociación Femenina Universitaria, Ecuador
Francisco Xavier Hurtado Caicedo, Comisión Ecuménica de Derechos Humanos CEDHU, Ecuador
Xavier Alejandro Andocilla Rojas, Vocero del Frente Revolucionario d Izquierda Universitario, Ecuador
Clara Merino, Movimiento de Mujeres de Sectores Populares Luna Creciente, Ecuador
Geovanni Atarihuana, Unidad Popular, Ecuador
Mery Zamora, Unidad Popular, Ecuador
Sebastián Cevallos, Unidad Popular, Ecuador
Ángel Orna, Unidad Popular, Ecuador
Carlos Figueroa, Ecuador
Mario Unda, docente universitario, Ecuador
Pablo Ospina Peralta, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador
María Belén Moncayo C., MALCRIADA TOTAL PRODUCCIONES, Ecuador
Stalin Gonzalo Herrera Revelo, Instituto de Estudios Ecuatorianos y Miembro del GT CLACSO Desarrollo Rural: Estudios Críticos , Ecuador
Inti Cartuche Vacacela, nacionalidad kichwa, Ecuador
Paola Maldonado Tobar, desde Ecuador, integrante del GT Territorialidades en disputa, Ecuador
Nelsy Lizarazo, Ecuador
Francisco Muñóz Jaramillo, Ecuador
Christian Arteaga, Ecuador
Erika Arteaga, Ecuador
María Clara Osejo Paez, Ecuador
Doris Pinos, Ecuador
Cristina Burneo Salazar, Ecuador
Antonio Villaruel Oviedo, doctorante UNAM, Ecuador
María Isabel Salvador, Ecuador
Enith Flores Chamba, Ecuador
Pedro Barreiro, Ecuador
Alba Crespo Rubio, Ecuador
Carmen Ortiz Crespo, Ecuador
Ivanova Flores, Presidenta del Consejo Estudiantil, Colegio Luis Vargas Torres, Ecuador
Julio Lastra, Presidente del Consejo Estudiantil, Colegio Roberto Luis Cervantes, Ecuador
Fernanda Quinteros, Presidenta del Consejo Estudiantil, Colegio Margarita Cortez, Ecuador
Anthony Padilla, Presidente del Consejo Estudiantil, Colegio Dr. Luis Prado Viteri, Ecuador
Anthony Loor, Presidente del Consejo Estudiantil, Instituto Luis Tello Johel Ayoví Colegio Nuevos Horizontes, Ecuador
Josthin Fernandez, Presidente del Consejo Estudiantil, Colegio Alfonso Quiñonez, Ecuador
Damaris Charcopa, Presidenta del Consejo Estudiantil, Colegio San Francisco de Asís, Ecuador

Patricia Castillo, Guatemala

Mina Navarro, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México
Alondra Barba, México
Sagrario Lobato Huerta, PHM, México
Beatriz Eugenia Romero Cuevas, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Danilo de Assis Clímaco, Doctor en Estudios Latinoamericanos, UNAM, México
Diana María Rodríguez Vértiz, México, Universidad Nacional Autónoma de México
Rubén Matías García, Posgrado de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, México.
Alejandra G. Galicia Martínez, Universidad Nacional Autónoma de México
Sandra Ivette González Ruiz, Universidad Nacional Autónoma de México
Sara Lua González Forster, Universidad Nacional Autónoma de México
Maria Fernanda Uribe Cruz, estudiante, México
Ariel Leyva, estudiante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Bisharú Bernal Medel, doctorado en Estudios latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México
Alessandro Peregalli, doctorando, Universidad Nacional Autónoma de México
Elsa Guzmán Gómez, México
Patricia Viera Bravo, Universidad Nacional Autónoma de México, México
Gabriel Medina Carrasco, Dr. Ciencias Sociales, Universidad Autónoma Ciudad de México
Gladys Alfaro, México
Gustavo Esteva, Universidad de la Tierra en Oaxaca, México
Mercedes Rodriguez, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Beatriz Torres , Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México
Sandra Rozental, profesora investigadora, Universidad Autónoma Metropolitana, México.

Enrique Fernández-Maldonado DNI 10269471, Perú
Susana Maribel Ilizarbe Pizarra DNI 10550997, Perú
Lisbeth Ivonne Ramirez Ramires DNI 41381564, Perú
Gabriella Huanay Figueroa DNI 70455233, Perú
Juan Pablo Campana Zegarra DNI06274135, Perú
Elvis Ernesto Mori Macedo DNI40804491, Perú
Glayds Yovana Mamani Choqueza DNI43056615, Perú
Nardiet Torres Lizana DNI40022013, Perú
Franklin Velarde Herz 70436819, Perú
Alex Linares Castillo 40803744, Perú
Orestes Bermúdez Rojas 40497799, Perú
Andrea Flores Zumenlzu 45349708, Perú
Irma Pflucker DNI42612713, Perú
Paúl José Casafranca Buob, D.N.I. 23839206, director ejecutivo de APORVIDHA, Perú
Daniel Mathews Carmelino, DNI 09858954, Perú
María Eugenia Ulfe, docente asociada al Departamento de Ciencias Sociales, Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú
Paula Monteverde, Perú
Roxana Crisólogo Correa, DNI 09133929, Perú
Thomas Moore, antropólogo, Perú
Rosario Basurto Carrillo, DNI 08266560, Perú
Selva Sofía Chirif Trapnell, Dni 43090916, Perú
Alberto Chirif, DNI 05342330, Perú
Danilo Quijano Silva, Perú
Iliana Irene Estabridis Rey – Sánchez, DNI 06642655, Perú
Gabriela Sabina Urco Canales, DNI 45887412, Perú
Caroline Sarah Weil, DNA 48928297, Perú
Joel Jabiles-Eskenazi, DNI 42032888, Perú
Abigail Anelsy Salas Moscoso, DNI 73382499, Perú
Paulina Chirif Camino, DNI 10278677, Perú
Martin Scurrah, DNI 48563521, Perú
Lucy Trapnell, DNI 05285897, Perú
Adela Elvira María Reategui Ismodes de Moore, DNI 07639360, Perú
Valeska Ruiz Peña, DNI 41916391, Perú
Rodrigo Sánchez Enríquez, DNI 10430144, Perú
Rodrigo Quijano, DNI 07180206, Perú
Gustavo Sosa García, docente, Perú
Iris Jave, DNI 08396112, Perú
Patricia Ames, DNI 25706394, Perú
Margarita Saona, DNI 08772982, Perú
Renato Pita, DNI 40689377, Perú
Evelyn Noelia Sotomayor Martínez, DNI 43142299, Perú
Ruhuan Huarca Llamoca-Editor, Universidad Nacional de San Agustin, Perú
Cristina Planas Toledo, artista plástica, DNI 09336118, Perú
Alonso Rabí Do Carmo, DNI 08231094, Universidad de Lima, Perú
Olga Rodríguez Ulloa, DNI 41898752, Perú
Andrea Cabel García, DNI 41624669, Perú
Luis Fernando Chueca, DNI 08703717, Perú
Rafael Espinosa Montoya, DNI 08261475, Perú
Virginia Beatrhice Benavides Avendaño, DNI 10507392, Perú
Carolina Ortiz Fernández, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú
Tamia Romero Barrios, DNI 45646069, Perú
Ellyn Adelmann, Perú
Naomi Vass, Perú
Megan Lough, Perú
Camilo Escobar Marín, Perú
Silvana Vargas Winstanley, Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú

Marie Martines, feminista independiente, Perú
Javier Felipe Morales Rodríguez, Perú
Javier Fernando Chavez Rivera, Perú

María Noelia Correa García, Las Minervas, Uruguay
Agustín Cano Menoni, docente, Uruguay
María Ana Folle, Uruguay
Marcelo Pérez Udelar, Uruguay
José Enrique Silva, Uruguay
Susana Escudero, Uruguay
Alicia Migliaro González, Uruguay
Romina Cabrera Lasserre, Uruguay

Alexandra Martínez, Venezuela
Paulino Núñez, Contradeudas/CADTM-AYNA, Venezuela
María Suárez Luque, docente de la Universidad Central de Venezuela, Venezuela
Livia Vargas González, profesora universitaria, Venezuela

Ana Isla, Profesora de Sociologia de Brock University, Canadá
Andrea Roman Alfaro, Universidad de Toronto

Jose Ragas, Universidad de Yale, Estados Unidos
Jeffrey W. Rubin, Boston University, Estados Unidos
Claudia A. Arteaga, Assistant Professor, Department of Spanish, Caribbean and Latin American Literatures and Cultures Scripps College, Estados Unidos
Olimpia E. Rosenthal, Profesora Asistente Indiana University, Estados Unidos
Marc Becker, Estados Unidos
Lourdes Hurtado, Departamento de Historia Franklin College, Estados Unidos
Shane Greene, profesor de antropología Universidad de Indiana, Estados Unidos
Caroline Yezer, antropóloga, Research Affiliate, Strassler Center for Holocaust & Genocide Studies, Estados Unidos
Jeffrey L. Gould, Rudy Professor of History Indiana University, Estados Unidos
Isaias Rojas-Perez, Associate Professor of Anthropology of Rutgers-Newark, Estados Unidos
Candy Hurtado Bonilla, Florida Atlantic University, Estados Unidos
Alberto Valdivia Baselli, The Graduate Center, City University of New York, Estados Unidos
Bianca Premo, Associate Professor of History, Florida International University, Estados Unidos
Patrícia Alvate Astacio, Departamento de Antropología-Brandeis University, Estados Unidos
Carlos Aguirre, Universidad de Oregon, Estados Unidos
Thomas Ward, Loyola University Maryland, Estados Unidos
Anita Say Chan, Associate Professor Media & Cinema Studies Department Institute for Communications Research, Universidad de Illinois, Estados Unidos
Carlos Villacorta, Assistant Professor of Spanish, University of Maine, Estados Unidos
Rocío Ferreira, Associate Professor of Spanish, Director of Graduate Programs in Modern Languages, Estados Unidos
Adrián Lerner, Yale University, Estados Unidos
Stefanie Graeter, Center for Latin American Studies of University of Chicago, Estados Unidos
Carlos Piñeyro Nelson, New School, Estados Unidos
Rachel Sarah O’Toole, Associate Professor History Department, University of California, Estados Unidos
Ulises Juan Zevallos Aguilar, Ohio State University, Estados Unidos
Lynn Anne Panepinto, Estados Unidos
Jason Pribilsky, Department of Anthropology, Whitman College, Estados Unidos
Emily Yates-Doerr, Estados Unidos
Ana Varela Tafur, Universidad de California, Estados Unidos
Marcial Godoy-Anativia, Hemispheric Institute of Performance and Politics, New York University, Estados Unidos
Richard Kernaghan, antropólogo, Estados Unidos

Carles Feixa Pàmpols, Professor of Social Anthropology/Department of Communication, Universidad de Barcelona, Cataluña
Montserrat Iniesta Gonzàlez, Antropóloga y museóloga, Ajuntament de Barcelona, Cataluña
Lola Cubells Aguilar, Investigadora y Activista en Derechos de los Pueblos Indígenas, España

Ruth Goldstein, Head Tutor and Lecturer Warren House, Reino Unido
Martin Savransky, Lecturer | Department of Sociology, Universidad de Londres, Reino Unido
Larry Lohmann, The Corner House, Reino Unido
Sarah Sexton, The Corner House, Reino Unido
Nick Hildyard, The Corner House, Reino Unido
Diego Madueño, estudiante de posgrado en la Universidad de York, Reino Unido

Jaime Gomez, vocero en Asuntos de Politica Exterior del Partido Iniciativa Feminista, Suecia
Sissela Nordling Blanco, Política del Partido Feminista en Municipio de Estocolmo, Suecia
Solveig Hejl, member of the Latin American committee of The Red Green Alliance, Suecia
Julie Wetterslev member of the Latin American committee of The Red Green Alliance, Suecia
Flavia Oregon, member of the Latin American committee of The Red Green Alliance, Suecia
Gladys Aranibar, Presidenta del Comité de DD.HH. Perú en Suecia (Perú kommittén för Mänskliga Rättigheter) y miembro de la Plataforma Europa Perú – PEP, Suecia
Itza Orozco, presidenta de Solidaridad Suecia America Latina, Suecia
Alejandra Gomez Lozano, miembr@ de la Dirección Nacional del Partido Iniciativa Feminista, Suecia
Joanna Castro, antropóloga social, candidata al parlamento en Suecia por el Partido de Izquierda, Suecia
Blanca-Lilia Lozano, activista por la democracia, Suecia
Magrith Mena Portocarrero, Estudiante de la Maestría de Estudios Sociales de Género, Universidad de Lund, Suecia
Håkan Blomqvist, Associated professor in History, Södertörn University, Suecia
Diana Mulinari. Profesora Departamento de Género, Universidad de Lund, Suecia.
Alejandro González, Doctor en Filosofía, Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolmo, Suecia
Elsie Ralson, Suecia
Ruben Quiñonez, Suecia
Mercedes Rosales Suecia

Carla Mariani, integrante Rede Italiana Colombia Vive!onlus, militante por la Justicia y los Derechos Humanos, Italia
Francesco Cecchini, escritor, Italia
Elisa Patrizia Frediani, Profesora Lucca, Italia
CarovaneMigranti, Italia
Gianfranco Crua, Italia
Patrizia Peinetti, Italia
Giovanna Minardi, Universidad de Palermo, Italia

Valérie Robin Azevedo, Faculté Sciences Humaines et Sociales-Université Paris Descartes, Francia

Mina Petra Baginova. Eslovakia

Paul Maquet * La opinión pública y el indulto

“No hay nada más inadecuado para representar el estado de la opinión que un porcentaje”. Esta advertencia crucial del sociólogo francés Pierre Bordieu tiene casi 50 años de antigüedad, pero es de una actualidad sorprendente hoy, cuando en el Perú se discute el indulto “humanitario” al ex dictador Alberto Fujimori y el papel que los estudios de opinión tuvieron en dicha decisión.

Según se ha dicho, el presidente ejecutivo de IPSOS Perú, Alfredo Torres, habría defendido ante el presidente Kuczynski la tesis de que un indulto a Fujimori era bien visto por la población. En efecto, diversas encuestas mostraban en torno a un 65% de aprobación a un eventual indulto humanitario. No conocemos por el momento si Torres tomó en cuenta otros instrumentos analíticos, pero quizás no prestó suficiente atención a la advertencia de Bordieu: “en las situaciones reales, las
opiniones son fuerzas y las relaciones entre opiniones son conflictos de fuerza entre los grupos”, por lo que una encuesta “es incapaz de generar la menor previsión razonable sobre lo que pasaría en situación de crisis”.

Hoy estamos viendo un conflicto real que muestra la disputa por la opinión pública y el rol que cumple en ello la movilización de grupos socialmente activos y de actores políticos y líderes de opinión, no solo a nivel nacional sino en los diversos distritos y ciudades del país. Una cosa es preguntar en abstracto “si el presidente Pedro Pablo Kuczynski decide indultar a Alberto Fujimori por razones humanitarias, ¿usted estaría de acuerdo o en desacuerdo con esa decisión?” y otra cosa es hacerlo una vez que están en curso de colisión las opiniones movilizadas de los diversos sectores sociales.

La movilización y presión social impactan en la conformación de opiniones. Porque permiten amplificar determinadas voces que quizás inicialmente no fueron escuchadas ni se les tomó en cuenta en su debida magnitud, y de esa manera ayudan a romper con la “espiral del silencio” como la denominaba Noelle Neuman.

Ejemplos prácticos de ello tenemos muchos en el Perú.

Sin duda el ejemplo más claro de este fenómeno es el propio antifujimorismo, esa suerte de reserva moral que conserva el país y que se ha activado con mucha fuerza cada vez que el estado de derecho se ha puesto en riesgo en los últimos años. En las últimas dos elecciones presidenciales, la movilización antifujimorista ha sido capaz de cambiar las tendencias y evitar el ingreso de Keiko Fujimori al Ejecutivo.

Pero otro ejemplo relativamente reciente es el de la Ley Pulpín. Poco antes de ser promulgada, en diciembre de 2014, tenía según IPSOS un 48% de simpatías y un 47% de rechazo. Sin embargo, tan solo un mes después, tras numerosas marchas y presión pública de grupos sociales y sindicales, ya el 72% de los encuestados la rechazaba; la situación se volvió políticamente insostenible y la norma tuvo que ser derogada por el propio Congreso que la había aprobado. Entonces el propio Torres dijo que este “es un buen ejemplo de cómo una buena idea puede naufragar por impericia política”. ¿Le habrá advertido de ello a PPK?

Un número produce la errada imagen de la opinión pública como algo estático, cuando se trata más bien de un organismo vivo y constantemente sujeto a cambios. ¿Veremos cambios en las próximas semanas, conforme crece la indignación y la movilización social en numerosas ciudades del país?

Es muy probable que sí, y a ello contibuye también la propia “impericia política” de la que hablaba Torres años atrás. Las encuestas encontraban que una cierta mayoría no se opondría por principio a un “indulto humanitario”, pero ninguna encuesta hizo la pregunta: “¿Estaría usted de acuerdo en que PPK negocie un indulto a cambio de que los votos de Kenji lo salven de una vacancia por acusaciones de corrupción”?.

La forma cómo han ocurrido los hechos -de manera concreta y no como una hipótesis en el vacío- le restan mucha legitimidad al argumento del indulto humanitario. Es una grotesca “casualidad” que los congresistas cercanos a Kenji salvaran a PPK el día 22 de diciembre y que Alberto Fujimori fuera trasladado a la clínica el 23 para recibir el indulto el 24, en plena nochebuena. Más aún cuando empiezan a conocerse un conjunto de informaciones que contradicen la supuesta gravedad del caso en términos estrictamente médicos, y cuando ya se sabe que el propio Fujimori “enfermo” llamó telefónicamente a los congresistas involucrados.

Si a esto se le suma los nombramientos de algunos operadores fujimontesinistas de los 90 en sectores estratégicos y el dichoso “gabinete de la reconciliación” anunciado por PPK -que suena a cogobierno-, esto es claramente un negociado político que no tiene nada de humanitario. Todo ello, sin duda, impactará negativamente en la evaluación popular de esta decisión, y no mejorará en nada la aprobación de un presidente que ya antes de traicionar a los sectores que fueron decisivos en su elección tenía apenas 18% de aprobación.

En las próximas semanas confirmaremos que PPK ganó 10 votos, pero acabó de perder la confianza de un país.

* Paul Maquet es periodista y colaborador del PDTG. El articulo fue publicado originalmente en Wayka

Raúl Zibechi * Honduras, Perú, Chile: descomposición democrática

En las últimas semanas asistimos a la escenificación de la deslegitimación de las democracias electorales en América Latina. Me refiero al fraude electoral contra la oposición en Honduras, al irresistible ascenso del fujimorismo que está a punto de desplazar al presidente electo con un golpe parlamentario y al retorno del empresario derechista Sebastián Piñera a la presidencia en Chile. En los tres casos parece evidente que el sistema democrático no sirve a los intereses de los sectores populares.

En Honduras se produjo un doble fraude. En 2009 se había dado un golpe institucional contra el presidente Manuel Zelaya porque pretendía postularse a la relección que está expresamente prohibida por la Constitución. Sin embargo, en 2015 la Corte Suprema de Justicia falló de manera unánime señalando la inaplicabilidad del artículo 239 que prohíbe la relección. O sea, la misma Corte que destituyó a Zelaya, violó la Constitución para hacer lo contrario.

Días atrás, hasta la OEA de Luis Almagro se pronunció por repetir unas elecciones que a todas luces fueron irregulares, aunque el Tribunal Supremo Electoral parece haber zanjado la cuestión en favor del presidente Juan Orlando Hernández. Nada indica que el corrupto poder hondureño, que provocó el asesinato de Berta Cáceres y de otras 123 personas asesinadas desde 2010 por oponerse a proyectos de represas, vaya a retroceder. Ni que la OEA sea tan beligerante en este caso como lo está siendo con Venezuela.

En Perú el Parlamento con mayoría absoluta fujimorista está al borde de un golpe parlamentario para destituir al presidente Pedro Pablo Kuczynski, economista y empresario neoliberal. La justicia lo acusa de haber favorecido a la brasileña Odebrecht en 2006 cuando era el primer ministro de Alejandro Toledo. Lo que indigna es que sea el partido de Keiko Fujimori, que cobija a los genocidas y corruptos del régimen de su padre, Alberto, preso que será puesto en libertad si ganan la Presidencia, quien esté al frente del ataque al actual gobierno.

El fujimorismo busca hacerse con el control del Tribunal Constitucional y de la Fiscalía de la Nación, a cuyos miembros acusa de presunto lavado de activos del narcotráfico. El control del Parlamento puede terminar por ahogar todas las instituciones del país, entre ellas la Corte Suprema, para evitar que la justicia siga adelante con el caso Lava-Jato que implica a los Fujimori. En tanto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó al Estado peruano suspender el proceso contra miembros del Tribunal Constitucional (goo.gl/V6gkfm).

Llama la atención que las izquierdas no denuncien “golpe” cuando el proceso contra Kuczynski tiene rasgos similares a la destitución de Dilma Rousseff en Brasil. Parte de la izquierda peruana (el Frente Amplio de Marco Arana) está empujando el mismo carro que el fujimorismo, seguramente por cálculos electoralistas.

En Chile, Piñera ganó la Presidencia con poco más de 25 por ciento de los votos, ya que más de la mitad de los habilitados decidieron no concurrir a las urnas. No es la primera vez que esto sucede. Desde que la votación no es obligatoria, el porcentaje de votantes cayó abruptamente. En la segunda vuelta la abstención fue apenas menor que en la primera, porque el electorado decidió que entre el candidato oficialista (Alejandro Guillier) y el millonario neoliberal hay poca diferencia.

Algunos analistas progresistas sostienen que no votar es un síntoma de despolitización. No dicen que la ley antiterrorista ha sido y es aplicada en Chile por los gobiernos progresistas de Bachelet contra el pueblo mapuche, pese a que incluso órganos de las Naciones Unidas se han pronunciado en contra de su aplicación en el conflicto de la Araucanía.

La reforma educativa a la que se comprometió el segundo gobierno de Bachelet (2014-2018) es otra promesa incumplida que recibió duras críticas del movimiento estudiantil porque no considera la educación como un derecho social, no termina con el sistema de créditos con garantía estatal, no pone fin al lucro y no da plazos explícitos para la gratuidad (goo.gl/EiJfie). Ni qué hablar de las AFAP, sistema privado de pensiones que se mantiene en pie desde la dictadura de Pinochet (1973-1990).

Estos tres casos merecen algunas consideraciones sobre la democracia electoral y las estrategias de quienes queremos cambiar las cosas.

La primera es la inconsistencia de las llamadas instituciones democráticas y también de las organizaciones internacionales como la OEA, que aplican un doble rasero desvergonzado. El Poder Judicial y el Parlamento (que deberían velar por los derechos y representar a la población, respectivamente), se han convertido en instituciones decorativas que son manejadas por los poderes económicos y las mafias (como el fujimorismo y las élites hondureñas) según sus propios intereses.

La segunda es que estamos viviendo tiempos de turbulencia global que llevan a los poderosos a quitarse las máscaras, siendo la careta democrática la primera en caer para dejar paso al gesto adusto de la fuerza bruta. Esto sucede en todo el mundo, empezando por las grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China. Ni qué hablar de países como los nuestros, donde los Estados-nación conservan un nítido sello colonial.

La tercera es qué hacemos ante esta realidad. No propongo ignorar los escenarios electorales, sino definir una estrategia que los coloque en su justo lugar. El primer paso de cualquier estrategia en el escenario actual es consolidar las organizaciones, territorios y espacios de los sectores populares. Eso quiere decir: apuntar hacia educación propia, salud propia, justicia propia y poder propio. No depender de los Estados, ni de las instituciones internacionales. Construir organizaciones sólidas y flexibles capaces de navegar en las tormentas.

Si lo anterior funciona, podemos pensar en el calendario electoral y dedicarle algunas fuerzas. Sin desarmar los mundos propios, naturalmente.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/22/opinion/020a2pol

Red Muqui * “Por una auténtica democracia”

RECHAZAMOS LA IMPUNIDAD Y LA CORRUPCIÓN ENRAIZADA DE NUESTROS GOBERNANTES Y LA INTROMISIÓN DEL PODER ECONOMICO

RED MUQUI es un colectivo nacional que se conformó en octubre del año 2003 en una coyuntura particularmente especial, luego de culminado abruptamente el tercer gobierno de Alberto Fujimori por los hechos de corrupción que fueron públicos, del breve gobierno de transición de Valentín Paniagua y recién iniciado el gobierno de Alejandro Toledo.

En esa época se avizoraba una creciente conflictividad social vinculada con el crecimiento desmedido de las actividades extractivas, en especial la actividad minera, en la que se centraba nuevamente la dependencia de nuestra economía. Casos como la consulta vecinal realizada en Tambogrande (Piura) en el año 2002, donde el 98% de su población votó por la no realización de actividad minera en sus tierras, y la terrible contaminación producida en La Oroya (Junín), a sólo cinco horas de Lima, donde más del 90% de los niños tenía intoxicación por plomo producido por la actividad minero-metalúrgica, lo que la colocaba luego, entre las cinco ciudades más contaminadas del mundo, impulsaron a un conjunto de instituciones vinculadas a la defensa de los derechos humanos y del medio ambiente, a unirse en un solo esfuerzo por el acompañamiento de casos y propuestas, así nació la RED MUQUI.

Desde RED MUQUI, nuestras 29 instituciones miembro a nivel nacional de 11 regiones del país, avizoramos juntos, el logro de un Perú donde pueblos y comunidades disfruten plenamente del acceso a sus territorios y recursos naturales, donde ejerzan sus derechos individuales y colectivos con criterios de justicia social y ambiental nacionales e internacionales, y donde puedan ejercer sus modos de vida que se cimientan en la sostenibilidad y el Buen Vivir. Pero pese a nuestros llamados y propuestas, los retrocesos en los últimos años son evidentes, y borran los avances que se habían logrado, remontándonos a la misma situación que vivimos en la época del gobierno de Fujimori.

La coyuntura actual de crisis que vive el país, con el presidente Kuczynski salvado de la vacancia, a partir de tratos con la bancada fujimorista, nos remonta a recordar el por qué se conformó la RED MUQUI y plantear nuestra posición sobre la situación que atravesamos:

Recordamos que los problemas de flexibilización de marcos ambientales y de acceso a las tierras comunales se inician justamente con el gran paquetazo de decretos legislativos producido con el autogolpe del gobierno de Fujimori el año 1992, cuando con el D. Leg. 757, Ley Marco de la Inversión Privada, se deroga en gran medida el D. Leg. 613, Código del Medio Ambiente, con menos de dos años de vigencia, que era un Código de avanzada y ejemplo para América Latina, evitando medidas de protección y conservación, para facilitar las inversiones “a cualquier costo”. Asimismo, la nueva Constitución del año 1993, dictada por el gobierno de Fujimori, elimina las garantías de “inembargables e inalienables” de las tierras de las comunidades campesinas y nativas, para sólo dejar la de “imprescriptibles”, previendo sólo una perspectiva económica de su uso para el acceso a los créditos y la posibilidad de su embargo, sin considerar la relación social, cultural, religiosa que las comunidades tienen con sus tierras y sus recursos naturales.

Ese mismo escenario de involución legal, sin vivir la misma coyuntura económica y política que se vivió a inicios de los años 90, es el que sufrimos hoy, y es que en realidad pese a las votaciones cada 5 años, no vivimos una auténtica democracia.

Los hechos recientemente conocidos sobre los negocios realizados por empresas del Presidente de la República cuando ostentaba cargos públicos en anteriores gobiernos, evidencian las continuas denuncias de “puertas giratorias” que desde Red Muqui hemos realizado, donde los operadores del sector privado pasan al sector público, facilitando normas, contratos y proyectos, y luego regresan al sector privado promovidos a nuevos cargos por la información privilegiada que tienen, o por las facilidades que han prestado a las empresas durante la gestión pública que asumieron. Lo más grave es que éstas personas asumen como normales éstas prácticas, sin asumir responsabilidades por su accionar.

Nuestros últimos gobiernos, desde el gobierno del condenado ex presidente Fujimori, pasando por Toledo, García, el propio Humala, pero en especial el actual presidente Kuczynski, estuvieron o fueron cooptados por el poder económico, para flexibilizar aún más las normativas y políticas públicas que ya se habían sido flexibilizadas desde el gobierno fujimorista, en diversos ámbitos, facilitando las actividades extractivas, fundamentalmente la actividad minera, eliminando las garantías para las tierras y derechos de nuestras comunidades campesinas y nativas, eliminando las regulaciones ambientales, con los paquetazos normativos y los decretos legislativos emitidos con las facultades brindadas por el actual Congreso de la República, en favor de las empresas.

Nos preocupa desde RED MUQUI que ésta situación de indiferencia de nuestros gobernantes, por una economía que tenga como centro a la persona, su dignidad, participación, seguridad y el bien común, y que más bien prioriza favorecer al poder económico, dejando de lado a la mayoría de peruanas y peruanos, genere situaciones de violencia, que ya se están promoviendo con la represión policial y procesos de criminalización de la protesta social, que se han seguido ejerciendo durante este gobierno, con las declaraciones de estado de emergencia en lugares donde las poblaciones han realizado protestas pacíficas y justas por actividades mineras que no cumplen estándares ambientales y sociales, y se agudicen ahora por las nefastas decisiones políticas del actual gobierno, como la del reciente indulto al condenado ex presidente Fujimori.

La situación actual de crisis que vivimos, evidencia que en materia económica, independientemente de las luchas por parcelas de poder entre el poder ejecutivo y el legislativo, en realidad lo que ha habido desde el inicio del mandato del presidente Kuczynski es un cogobierno con el Fujimorismo, que luego ha incluido acuerdos de impunidad y solapamiento de la corrupción, y que la actual decisión de otorgar el indulto al condenado por delitos contra los derechos humanos, ex presidente Fujimori, simplemente lo confirma.

Finalmente, nuestros gobernantes en el poder ejecutivo y legislativo deben asumir sus responsabilidades, y dar los pasos que correspondan para que haya autoridades que con independencia y dejando de lado lazos con intereses económicos, tomen decisiones en favor de todas/os los peruanos, no como ha sucedido hasta la fecha.

Lima, 28 de diciembre de 2018

RED MUQUI

CNDDH * ¡Que se vayan todos los corruptos!

Recuperamos un Perú con democracia y justicia social

Las diversas organizaciones de la sociedad civil articuladas en la campaña Contra el Golpe y la Corrupción, frente a la grave crisis política y moral que se abre con la información del caso Odebrecht que alcanza a la casi totalidad de fuerzas políticas que han llegado al poder, nos pronunciamos:

1. Primero. Que frente a la corrupción generalizada que implica a los cuatro últimos presidentes democráticamente electos, incluyendo al actual presidente Pedro Pablo Kuczynski así como a la ex-candidata Keiko Fujimori, hacemos un llamado a todas y todos los peruanos para luchar activamente contra la corrupción que nos arrebata derechos, oportunidades y la posibilidad de vivir en Perú más justo.

2. Segundo. Que frente a la solicitud de vacancia que enfrenta el presidente Pedro Pablo Kuczynski por haber mentido al país y su posible responsabilidad en delitos de corrupción con la empresa Odebrecht, exigimos al Congreso de la República que esta solicitud se realice en forma debida y respetando los canales democráticos y constitucionales, además del proceso que se deba seguir por la justicia.

3. Tercero. Que frente a la amenaza autoritaria y golpista del fujimorismo, que nos conduce hacia una democracia tutelada y la captura de todo el poder del Estado, hacemos el llamado a la resistencia ciudadana para frenar estas peligrosas intenciones, lo que nos devolvería a la década más nefasta del país, donde la corrupción y el abuso eran el pan de cada día.

4. Cuarto. Que la grave crisis política que vivimos es responsabilidad del conjunto de partidos políticos y gobernantes implicados en hechos de corrupción, que han usado y deslegitimado la democracia, empobreciendo al país y arrebatándonos derechos y posibilidades de vida justa y digna, por lo cual hacemos un llamado a los colectivos, organizaciones y movimientos sociales, así como a las fuerzas políticas democráticas y patrióticas a sumarnos en un frente ciudadano que nos permita recuperar el país y sus instituciones.

Frente a la grave crisis, convocamos a las y los peruanos a salir a las calles en la Gran Movilización Nacional: Que Se Vayan Todos los corruptos: Recuperemos un Perú con democracia y Justicia Social, este miércoles 20 de diciembre.

Lima, 15 de diciembre de 2017

Pronunciamiento en solidaridad con el pueblo HondureÑo

Las organizaciones abajo firmantes nos solidarizamos con el pueblo hondureño y hacemos un llamado de alerta a los organismos internacionales, regionales y locales ante las violaciones a los derechos humanos y la represión ejercida por el gobierno de Honduras hacia la población de ese país, que legítimamente ha salido a las calles a manifestarse en contra de las acciones fraudulentas que el gobierno, con la complicidad del Tribunal Supremo Electoral (TSE), realiza para evitar que se cumpla la voluntad popular expresada en las urnas el domingo 26 de noviembre pasado con una tendencia claramente a favor del candidato de la Alianza Opositora contra la dictadura, Salvador Nasralla.

Exigimos al gobierno de Honduras respeto a los derechos humanos, a los principios básicos de la democracia de la alternancia en el poder, el cese de la criminalización de la protesta social y las demandas populares, así como el cese de la represión en contra del pueblo hondureño.

Organizaciones:

– A.R.E.P.A. Asociación en Red de Educadorxs Populares de Argentina
– ABONG – Brasil
– Acción Campesina – Venezuela
– Acción Educativa Santa Fe Argentina
– ACCIÓN, Asociación Chilena de ONGs.
– ACCSS – Asociación Coordinadora Comunitaria de Servicios para la Salud – Guatemala
– AFM – Articulación Feminista Marcosur – Uruguay
– Agenda LGBT (Estado de México)
– Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Puerto Montt – Chile
– Alianza de las Organizaciones de la Sociedad Civil para la Eficacia del Desarrollo en América Latina y el Caribe- Alianza de Mujeres Indígenas, Rurales y Mestizas de Mesoamérica
– Alianza de Redes Ambientales ARA – Costa Rica
– Alianza Sierra Madre, A.C. (Chihuahua) – México
– ALOP – Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Promoción al Desarrollo.
– ALOP – México- Asamblea de Chilenxs en Argentina
– Asamblea de Mexicanxs en Argentina
– Asamblea Popular Plaza Dorrego de San Telmo, Ciudad de Buenos Aires
– Asistencia Legal por los Derechos Humanos, A.C. – AsiLegal -Ciudad de México)
– Asociación Civil Solidaridad – Uruguay
– Asociación de Organismos no Gubernamentales ASONOG – Honduras
– Asociación de Profesionales de la UNED. UNED PRO – Costa Rica
– Asociación Ecuménica de Cuyo – Mendoza – Argentina
– Asociación Jalisciense de Apoyo a los Grupos Indígenas, A.C. – AJAGI -(Guadalajara, Jal.) – México
– Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica – ALER
– Asociación Mutual Expresas y Expresos Políticos del MIR y la Resistencia Popular. – Chile
– Asociación Nacional de Centro de Investigación, Promoción Social y Desarrollo – Perú
– Asociación para la Defensa de los Derechos Ciudadanos “Miguel Hidalgo” (Jacala Hidalgo)
– Asociación Rompiendo Muros- Bios Iguana A.C
– Bloque de Trabajadorxs Migrantes – Argentina
– Bowerasa, A.C. “Haciendo Camino” (Chihuahua, Chih.) – México
– Campaña Argentina por el Derecho a la Educación
– Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación – CLADE.
– Casa del ALBA Cochabamba-Bolivia
– Casa del Migrante Saltillo (Saltillo, Coahuila) – México
– Cátedra Paulo Freire da Amazônia – Brasil
– Católicas por el Derecho a Decidir, A.C. (Ciudad de México);
– Central Social Juanito Mora Porras
-ANEP
– Centro “Fray Julián Garcés” Derechos Humanos y Desarrollo Local, A. C. (Tlaxcala, Tlax.) – México
– Centro de Apoyo al Trabajador, A.C. (CAT) (Ciudad de México)
– Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas
– Centro de Derechos de la Mujeres de Chiapas (San Cristóbal de Las Casas, Chis.) – México
– Centro de Derechos Humanos “Don Sergio” (Jiutepec, Mor.) – México
– Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas”, A. C. (San Cristóbal de Las Casas, Chis) – éxico
– Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria O.P.”, A. C. (Ciudad de México)
– Centro de Derechos Humanos “Fray Matías de Córdova”, A.C. (Tapachula, Chis.) – México
– Centro de Derechos Humanos “Juan Gerardi”, A. C. (Torreón, Coah.) – México
– Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez”, A. C. (Ciudad de México)
– Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, A. C. (Tlapa, Gro.) – México
– Centro de Derechos Humanos de las Mujeres (Chihuahua) – México
– Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz “Bety Cariño”, A.C. (Tatahuicapan de Juárez, Ver.) – México
– Centro de Derechos Humanos de los pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño – México
– Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, A.C (Tonalá, Chis.) – México
– Centro de Derechos Humanos Paso del Norte (Cd. Juárez, Chih.) – México
– Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo – México
– Centro de Derechos Humanos Toaltepeyolo (Orizaba, Veracruz) – México
– Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, A.C. (León, Gto.) – México
– Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero (CDHZL) (Estado de México);
– Centro de Derechos Indígenas “Flor y Canto”, A. C. (Oaxaca, Oax.) – México
– Centro de Derechos Indígenas A. C. (Bachajón, Chis.) – México
– Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.” (CSMM) – Ecuador
– Centro de Educación Popular Felícitas Mastropaolo – Argentina
– Centro de Estudios Ecuménicos – México
– Centro de Estudios y Publicaciones Alforja – Costa Rica
– Centro de Investigación y Capacitación Propuesta Cívica A. C. (Propuesta Cívica) (Ciudad de México)
– Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, A. C. (CEPAD) (Guadalajara, Jal.) – México
– Centro de los Derechos del Migrante (Ciudad de México)
– Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL-Guadalajara) – México
– Centro Diocesano para los Derechos Humanos “Fray Juan de Larios”, A.C. (Saltillo, Coah.) – México
– Centro Felícitas Mastro – Uruguay
– Centro Helmut Frenz de Educación en Derechos Humanos – Chile
– Centro Juvenil Generando Dignidad (Comalcalco, Tabasco) – México
– Centro Kalli Luz Marina (Orizaba, Ver.) – México
– Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) (Ciudad de México);
– Centro Mujeres (La Paz, BCS.) – México- Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento – México
– Centro Regional de Defensa de DDHH José María Morelos y Pavón, A.C. (Chilapa, Gro.) – México
– Centro Regional de Derechos Humanos “Bartolomé Carrasco”, A.C. (BARCA) (Oaxaca, Oax.) – México
– Cep Parras – México
– Ciencia Social Alternativa, A.C. KOOKAY (Mérida, Yuc.) – México
– Círculo Bolivariano Yamilet López – Costa Rica
– Ciudadanía Lagunera por los Derechos Humanos, A.C. (CILADHAC) (Torreón, Coah.) – México
– COECO-Ceiba Amigos de la Tierra Costa Rica
– COINDI – Cooperación indígena para el desarrollo integral- Colectivo Abogad@s – México
– Colectivo Autogestionario EL ATOJ ANTOÑO – Bolivia
– Colectivo CEAAL Argentina- Colectivo CEAAL Bolivia
– Colectivo CEAAL Chile- Colectivo CEAAL Colombia
– Colectivo CEAAL Costa Rica.
– Colectivo CEAAL Cuba
– Colectivo CEAAL Ecuador.
– Colectivo CEAAL El Salvador
– Colectivo CEAAL Guatemala
– Colectivo CEAAL Haití
– Colectivo CEAAL Honduras
– Colectivo CEAAL Nicaragua
– Colectivo CEAAL Panamá
– Colectivo CEAAL Paraguay
– Colectivo CEAAL Perú
– Colectivo CEAAL Puerto Rico
– Colectivo CEAAL Región Andina
– Colectivo CEAAL Región Brasil
– Colectivo CEAAL Región Caribe
– Colectivo CEAAL Región Centro América
– Colectivo CEAAL Región Cono Sur
– Colectivo CEAAL Región México
– Colectivo CEAAL República Dominicana
– Colectivo CEAAL Uruguay
– Colectivo CEAAL Venezuela
– Colectivo contra la Tortura y la Impunidad (CCTI) (Ciudad de México);
– Colectivo Cultura, Árboles y Semillas de la zona norte
– Colectivo Educación para la Paz y los Derechos Humanos, A.C. (CEPAZDH) (San Cristóbal de Las Casas, Chis.) – México
– Colectivo Sindical PATRIA JUSTA – Costa Rica- Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste (Mexicali, Baja California) – México
– Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán, A.C. (Tehuacán, Puebla) – México
– Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A.C. (COSYDDHAC) (Chihuahua, Chih.) – México
– Comisión FUNA – Chile
– Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos, A. C. (CIDHMOR) (Cuernavaca, Morelos) – México
– Comisión Regional de Derechos Humanos “Mahatma Gandhi”, A. C. (Tuxtepec, Oax.) – México
– Comité Cerezo (Ciudad de México)
– Comité Cristiano de Solidaridad Monseñor Romero (Ciudad de México)
– Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los derechos humanos de las Mujeres CLADEM
– Comité de Defensa de las Libertades Indígenas (Palenque, Chis.) – México
– Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha A.C. (CODIGODH) (Oaxaca, Oax.) – México
– Comité de Derechos Humanos “Fr. Pedro Lorenzo de la Nada”, A. C. (Ocosingo, Chis.) – México
– Comité de Derechos Humanos “Sierra Norte de Veracruz”, A. C. (Huayacocotla, Ver.) – México – Comité de Derechos Humanos Ajusco (Ciudad de México)- Comité de Derechos Humanos de Colima No Gubernamental A.C. (Colima) – México
– Comité de Derechos Humanos de Comalcalco, A. C. (CODEHUCO) (Comalcalco, Tab) – México
– Comité de Derechos Humanos de Tabasco, A. C. (CODEHUTAB) (Villahermosa, Tab) – México
– Comité de Derechos Humanos y Orientación Miguel Hidalgo, A. C. (Dolores Hidalgo, Gto.) – México
– Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos “Hasta Encontrarlos”(Ciudad de México)
– Comité Sergio Méndez Arceo Pro Derechos Humanos de Tulancingo, Hgo A.C. (Tulancingo, Hgo.) – México
– Comunidad Ecuménica Martin Luther King – Chile
– Confederación Intersindical
– Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe – CEAAL.
– Consultoría Técnica Comunitaria AC (CONTEC) (Chihuahua) – México
– ControlaTuGobierno, A.C. – México
– Coordinación de ONG y Cooperativa – CONGCOOP
– Guatemala- Coordinación Nacional de Organizaciones de Derechos Humanos y Sociales de Chile
– Corporación Memoria Lonquén – Chile
– CTA_A. Central de Trabajadores de Argentina Autónoma
– DECA – Equipo Pueblo – México
– Dinamismo Juvenil – México
– Diwo Ambiental – Costa Rica
– El Caracol, A.C (Ciudad de México);
– Ensenyants Solidaris – España
– Espacio para la Memoria ExCCD Virrey Cevallos – Buenos Aires, Argentina
– Estancia del Migrante González y Martínez, A.C. (Querétaro, Qro.) – México
– Federación de ONG´s de Nicaragua (FONG)
– Federación de Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV)
– Fesiduas
– Federación de Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV)
– Foro por el Derecho a la Educación – Chile
– Frente Cívico Sinaloense. Secretaría de Derechos Humanos (Culiacán, Sin.) – México
– Frente Ecologista Universidad Nacional – Costa Rica
– Frente de Artistas del Borda- FREP
– Frente Refirmidta Educadores Panameños
– Fundación Chile Constituyente
– Fundación Latinoamericana de Apoyo al Saber y la Economía – FLASEP – México
– Fundación Nuestramérica – Costa Rica
– Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (Ciudad de México)
– FUNPROCOOP – Fundación Promotora de Cooperativas – El Salvador
– Grupo de Educación Popular entre Mujeres A. C. – México
– Grupo de Estudios sobre Centroamérica GECA
– Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe IEALC
– Universidad de Buenos Aires UBA- Argentina.
– Grupo Propuesta Ciudadana – Perú
– Guanared – Costa Rica
– Habitat International Coaliton América Latina
– Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense
– Indignación, A. C. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (Mérida, Yuc.) – México
– Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuria, S.J. Universidad Iberoamericana- Puebla (Puebla, Pue.) – México
– Instituto de Pedagogía Alternativa de Guatemala IPEA
– Instituto de Pedagogía Popular – IPP – Perú
– Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (Ciudad de México);
– Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, A. C. (IMDEC) (Guadalajara, Jal.) – México
– Instituto Paulo Freire- Brasil
– Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Programa Institucional de Derechos Humanos y Paz, ITESO – (Guadalajara, Jal.) – México
– Intersindical Alternativa de Cataluña (IAC)
– Intersindical Valenciana
– Justicia, Derechos Humanos y Género, A.C. (Ciudad de México)
– La 72, Hogar-Refugio para Personas Migrantes (La 72) (Tenosique, Tabasco) – México
– Lá Confederacion Nacional de los Trabajadores en Establecimientos de la Enseãsa Privada
– CONTEE, de Brasil
– LACCASO-Consejo Latinoamericano y del Caribe de Organizaciones no gubernamentales con trabajo en VIH/SIDA
– MAIZ Costa Rica- MESA de Articulación de Asociaciones Nacionales y Redes Regionales de ONG de América Latina y el Caribe.
– Movimiento Centroamericano 2 de Marzo- Movimiento de ONGD para el Desarrollo Solidario de El Salvador- Movimiento Esperanza del Partido Acción Ciudadana – Costa Rica
– Mujeres Indígenas por la Conservación, Investigación y Aprovechamiento de los Recursos Naturales, A. C. (CIARENA) (Oaxaca) – México – Observatorio por el Cierre de la Escuela de las Américas – Chile
– Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C. (ODI) (Ciudad de México)
– Partido Humanista de Chile- Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo – PIDDHH.
– Plataforma Tómala Ciudad – México
– Programa Democracia y Transformación Global – Tejiendo Saberes – Peru
– Promoción de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PRODESCAC) (Estado de México)
– Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC) (Ciudad de México)
– Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER) (Ciudad de México)
– Pueblo Crítico – Puerto Rico.
– RAP-Martinique
– Red Argentina de Solidaridad con Chiapas
– Red de Educación Popular entre Mujeres LAC – REPEM
– Red Ecológica – Chile
– Red Encuentro – Argentina
– Red Internacional de Migrantes, Refugiados y Desplazados (MIREDES Internacional) – Chile
– Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos
– Latindadd- Red Mesoamericana de Educación Popular Alforja (Red Alforja)
– Red Mesoameri-kaab (Red MAK)
– Red Sancarleña de Mujeres Rurales
– Red Solidaria de Derechos Humanos, A.C. (Morelia, Michoacán) – México
– Red Solidaria DH A.C
– Red Todos los Derechos para Todas y Todos – Red TDTT – México
– Red Unidos por los Derechos Humanos (RUDH)
– Respuesta Alternativa, A. C. Servicio de Derechos Humanos y Desarrollo Comunitario (San Luis Potosí) – México
– Savia – Paraguay
– Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los Pueblos de América Latina – Chile (SICSAL – Chile)
– Servicio, Paz y Justicia de Tabasco, A.C. (SERPATAB) (Villahermosa, Tab.) – México
– Servicios de Inclusión Integral, A.C. (SEIINAC) (Pachuca, Hgo.);
– Servicios para una Educación Alternativa A. C EDUCA
– Sindicato de trabajadores y trabajadoras de la enseñanza Intersindical.
– Sinergia
– Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Venezuela
– Tapea – Paraguay
– Tequio Jurídico A.C. (Oaxaca, Oax.) – México
– Trabajadores del Espacio para la Memoria ExCCD Virrey Cevallos. Buenos Aires – Argentina
– UNAG
– Unión de Instituciones para el Trabajo de Acción Social – UNITAS – Bolivia
– Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas – UNAMG.
– Unión Norte por la Vida – UNOVIDA – Costa Rica
– VIHas de Vida (Guadalajara, Jal.) – México
– Voces Mesoamericanas, Acción con Pueblos Migrantes AC (San Cristobal de las Casas, Chiapas).

Raúl Zibechi * ¿Es China un país socialista?

“Camaradas”, fue la primera palabra que pronunció Xi Jinping al inaugurar el XVIII Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), el pasado 18 de octubre en Pekín.

A renglón seguido, llamó a los delegados a “enarbolar la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas, lograr el triunfo definitivo en la culminación de la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada y conquistar la gran victoria de dicho socialismo de la nueva época; y luchar incansablemente por materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china” (goo.gl/EdqSJ2).

Su extensa alocución (44 páginas) fue leída delante de grandes banderas rojas con un telón amarillo donde destacaba la hoz y el martillo. Toda la simbología remite a los grandes eventos de los países socialistas y de la propia China posterior a 1949.

El eje de su discurso giró en torno a dos cuestiones: la “revitalización de la nación china” y el desarrollo económico para la mejora de las condiciones de vida del pueblo chino. El discurso hace hincapié en otros avances realizados por China en los años recientes: la innovación y los logros científicos y tecnológicos, los notables avances en comunicación cuántica y superordenadores que colocan al país a la vanguardia del mundo sobrepasando a Estados Unidos.

La lista de avances de China, en todos los terrenos, hace palidecer a los países occidentales y muestra la energía y vitalidad que trasluce ese país. En la descripción de estos logros, el discurso de Xi Jinping menciona permanentemente el “marxismo”, “los valores socialistas”, los planes quinquenales, la labor de dirección del Partido y hasta los ideales “comunistas”.

Sin embargo, luego de las experiencias soviética en el periodo de Stalin y de los demás países que se proclamaron socialistas, una pregunta flota en el aire. ¿Es suficiente proclamarse socialista para que, efectivamente, se esté construyendo una sociedad de ese tipo?

Para responderla, debemos considerar en qué consiste el socialismo, cuáles son sus señas básicas de identidad, referenciadas tanto en los análisis de los fundadores de la teoría socialista como en la experiencia del pasado siglo.

Sobre esta base, la respuesta dice: el socialismo es el poder de los trabajadores, los campesinos y los sectores populares. Todo lo demás, el progreso económico y científico, el bienestar de la población, el crecimiento de la economía, tiene poca importancia si no existe este requisito previo. En todo el discurso de Xi Jinping y en toda la producción de los órganos de prensa del Estado y el partido chinos, no hay la menor mención a quién detenta el poder. Tampoco se explica qué se entiende por “socialismo con características chinas”.

Quisiera hacer algunas consideraciones que pueden ser aplicadas no sólo a China, sino al conjunto de procesos que se definen como socialistas.

La primera consiste en la confusión reinante, en el campo de las izquierdas, entre el socialismo y la mejora del nivel de vida de los sectores populares. Es evidente que mejorar el nivel de vida debe ser un objetivo de cualquier gobierno, pero eso no alanza para decir que estamos ante un proceso socialista.

Sucede que en las últimas décadas el modelo neoliberal ha hecho retroceder décadas de progreso económico de los sectores populares, cuyo nivel de vida mejoró notablemente durante los años de desarrollo industrial. Estamos en la fase de extrema concentración de la riqueza en el 1% a costa del 99%. Pero que esa tendencia se frene o aún se revierta, no permite aventurar que se está abandonando el capitalismo.

La segunda estriba en la centralidad otorgada al crecimiento o de la economía, y de otras cuestiones que tienen sentidos similares, como las llamadas conquistas científicas y técnicas.

Durante décadas la URSS sostuvo que una muestra del triunfo del socialismo era la ventaja económica sobre los países capitalistas. El economicismo, que de eso se trata esta visión del mundo, juega en contra de quienes apostamos por salir del capitalismo. Por el contrario, el precio del anticapitalismo consiste en un descenso del consumo de las poblaciones, y aún del nivel de vida. Las comunidades zapatistas están mucho más cerca del socialismo que China, por poner un ejemplo.

El PCCh sostiene que la principal contradicción en China, “es la que hay entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente”. Esa contradicción no se resuelve mediante el conflicto social, sino produciendo más mercancías para el consumo.

La tercera consiste en la confusión entre la soberanía como nación y la liberación/emancipación de los pueblos. La primera se relaciona con un Estado fuerte y la segunda con las clases, etnias, razas, géneros y generaciones.

China sufrió dos invasiones en el siglo XIX (dos guerras del opio) y la invasión japonesa en el siglo XX, que dejaron un país destruido y humillado, y a su pueblo diezmado, víctima de epidemias y hambrunas. El Estado chino debe defender al pueblo chino y evitar que retorne el pasado colonial e imperial. Pero esto no tiene nada, absolutamente nada, que ver con el socialismo.

Es evidente que el centro del mundo se está trasladando de Occidente a Oriente, del océano Atlántico al Pacífico, de Estados Unidos/Europa a China/Asia. Esa transición hegemónica es una ventana que se abre a los pueblos, por la que pueden luchar por su emancipación como oprimidos y oprimidas. Pero esta transición no va de la mano de la emancipación, es apenas una oportunidad. En este recodo de la historia, esta confusión entre soberanía nacional y emancipación, puede hacer mucho daño a la segunda. De ahí la necesidad de establecer diferencias.

En el siglo XX, durante el largo proceso de liberación de las naciones oprimidas de Asia y África, se suponía que la expulsión de los colonizadores era sinónimo de liberación de los pueblos. La experiencia dice otra cosa, incluso en Vietnam y en Argelia, donde esa lucha alcanzó niveles notables.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/12/08/opinion/021a1pol