Campaña: REXISTIR de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras

Campaña de sensibilización e incidencia : REXISTIR Tejiendo cuerpos territorios

20 de febrero – 30 de marzo de 2018

La campaña Rexistir “Tejiendo Cuerpos Territorios” busca visibilizar y denunciar ante la opinión pública y los tomadores de decisión las múltiples y sistemáticas violencias cometidas con total impunidad por el sistema capitalista extractivista, patriarcal y colonial hacia las defensoras de América Latina y sus territorios.

¿Nos ayudan a tejer redes de comunicación?

Nos dirigimos a los medios de comunicación que, desde múltiples rincones del mundo, trabajan por y para la democratización del periodismo, por un periodismo que defiende los intereses del pueblo y no de las corporaciones. Medios que consideramos se encuentran en sintonía con el sentido de la solidaridad internacional, la educación emancipadora de la sociedad civil, la difusión y denuncia de violaciones de Derechos Humanos y de la Naturaleza. Les invitamos a que entren a hacer parte de esta campaña para que entre todxs construyamos rutas de publicaciones y lograr un mayor alcance de los contenidos de la campaña.

Estas violencias corresponden a estrategias empresariales y estatales que vulneran Derechos Humanos Universales y Derechos de la Naturaleza.

OBJETIVOS

1. Informar para promover un papel más activo de denuncia y defensa, por parte de la sociedad civil, frente a la problemática de violaciones de los derechos humanos de las mujeres y de la naturaleza, así como en la construcción de alternativas de vida con justicia de género y ecológica en los territorios.

2. Incidir, a través de la agencia de abogacía de las organizaciones promotoras y socias de la campaña, en el seguimiento y cumplimiento de políticas públicas e instrumentos internacionales que garanticen los derechos humanos y la protección y seguridad de las defensoras con enfoque de género.

El extractivismo y sus violencias sobre nuestros cuerpos-territorios

El sistema capitalista extractivista, patriarcal y colonial que, durante siglos, ha buscado mercantilizar y despojar nuestros territorios, no puede funcionar si es que al mismo tiempo no mercantiliza, despoja y usufructúa los cuerpos y tejidos sociales que reproducen la vida.

CUERPOS

El cuerpo de las mujeres es un territorio histórico en disputa con el poder patriarcal, capitalista y colonial porque cumple un rol crucial en la sostenibilidad de la vida. Las múltiples formas de violencia contra las mujeres latinoamericanas, como la violencia sexual, el feminicidio o la estigmatización, son violencias históricas ejercidas por el patriarcado ancestral que se ven acrecentadas hoy en día por el extractivismo. Estigmatización y violencia psicológica Criminalización Violencia física y sexual Asesinatos.

TERRITORIOS

Los territorios son igualmente objeto y escenario de disputa y despojo por parte del modelo extractivista patriarcal y colonial, que consideran a la naturaleza subordinada a las necesidades del ser humano, al igual que la mujer es considerada subordinada a los varones y a la acumulación de capital. Vulneración de Derechos de la Naturaleza Despojo y contaminación Vulneración de la soberania alimentaria Militarización del territorio

Campaña de sensibilización en redes sociales

La campaña consiste en material audiovisual alojado en una plataforma web, www.rexistir.com y artículos de opinión que retratan las diferentes formas de violencias hacia los territorios y cuerpos de las defensoras en contexto extractivista en América Latina. A partir del 20 de febrero de 2018, se lanzará semanalmente desde la cuenta de Facebook de la Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales la publicación de vídeos temáticos para desvelar a lo largo de las semanas, los distintos tipos de violencias con el hashtag #TejiendoCuerposTerritorios. Por lo tanto, se desea fortalecer la colaboración con medios de comunicación en: – Publicación de artículos de interés e investigación sobre la problemática redactados por las socias latinoamericanas de Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales;  – Difusión de vídeos de las violencias ilustradas en la plataforma www.rexistir.com según el cronograma establecido más adelante.

“REXISTIR recoge el sentido de la RESISTENCIA histórica de los pueblos y las mujeres frente al modo de vida capitalista y patriarcal y los efectos de destrucción socioambiental que genera. Entendemos que tejernos desde nuestros cuerpos-territorios en América Latina es RESISTIR a la nueva colonización del extractivismo reivindicando nuestras memorias, luchas y alternativas de Buen Vivir como mujeres, es por lo tanto crear nuevo mundo, es REXISTIR”. Red Latinoamericana de Mujeres defensoras de Derechos Sociales y Ambientales.

Contacto de prensa: contacto@rexistir.com

www.redlatinoamericanademujeresdefensoras.org

 

Dossier de prensa Rexistir Campaña América Latina

Gina Vargas * Giro conservador y desafíos para el Perú y América Latina. Encrucijada civilizatoria en un contexto de cambio de época. (Reflexiones en proceso)

I. Panorama global: Crisis civilizatoria

Es ya evidente que en los inicios del siglo XXI vivimos un momento histórico excepcional en América Latina y a nivel global. Momento excepcional e incierto. Como humanidad, estamos enfrentados a  múltiples y simultáneas crisis que para muchas y muchos, expresa la gestación de una crisis de carácter civilizatorio,  porque pone en cuestión los fundamentos mismos de la actual hegemonía, sustentada en un patrón de acumulación y un tipo de desarrollo  “sin fin”, que consagra  formas de vida inviables no solo para el conjunto de la humanidad sino para la sobrevivencia misma del planeta.

No es cualquier crisis: es la crisis de un modo de vida, con todo lo que incluye, con sus formas de economía, política, ecología, ética, conocimiento, subjetividad. “Es una crisis de la modernidad capitalista que ha sido el patrón civilizatorio dominante por más de 500 años”.  Es  también una crisis epistémica, sobre la forma de conocer, sobre como interrogar la realidad. Y  ello está teniendo tremendo impacto en los imaginarios y las prácticas de los actores y actoras sociales, alimentando la posibilidad, en el horizonte, de  apelar a la construcción de “otros mundos posibles”, como propuso desde sus inicios el Foro Social Mundial. O como propuso desde su inicio la revolución zapatista, “un mundo donde quepan muchos mundos”.

Hay diferentes miradas sobre este momento histórico.

Para algunxs expresa un ciclo de 100 años que llega a su fin, desde la implantación de la revolución industrial hasta los dramáticos cambios a una sociedad informatizada y tecnificada, con otras formas de trabajo y de explotación, y también de realización. Somos testigxs de un momento histórico por los dramáticos cambios que contiene.

Para otros, como Immanuel Wallerstein[1] estamos viviendo una crisis estructural del sistema mundo moderno, que comenzó alrededor de los años 70 y durara otros 20-40 años…. Para él, el sistema capitalista como tal ha entrado en una fase de declive inevitable. Esto quiere decir que no existe ninguna politica gubernamental que pueda restablecer el funcionamiento del capitalismo como sistema viable.

Para otros más, como Laurence Cox[2], sociólogo irlandés, la pregunta principal no es si el neoliberalismo está terminando, pues estos proyectos hegemónicos tienen generalmente una vida corta (pensada en términos macro), inducida por la decreciente habilidad de responder a los intereses de los miembros claves que sustentan sus alianzas. La pregunta real es mas sobre cuánto más daño hará el neoliberalismo en su proceso de agonía y  muerte prolongada, y aun más importante con quién y cómo puede ser reemplazado.

Una idea interesante, levantada por los zapatistas y recreada por Raúl Zibechi[3] es la de Colapso. En esta reflexión, el definir el momento actual como crisis no alcanza para nombrar lo que estamos empezando a vivir  y a sufrir, no es interrupción del orden existente  en un periodo más o menos acotado y, que luego de un tiempo, se vuelve todo a reacomodar. Lo que se está viviendo, el pasar de un mundo unipolar a uno multipolar, de un mundo capitalista a un poscapitalista, en un contexto de caos y destrucción climática, sin energías renovables,  etc., no tiene nombre conocido. Los zapatistas proponen analizar todos estos fenómenos como “colapso del sistema”, relacionada con la crisis del capitalismo pero no reducida a ella, ya que  el grado de complejidad es mucho mayor, la concentración de poder mucho más grande…. Y ello implica un horizonte de luchas mucho más complejo también. Utilizando la imagen de la hidra, el capitalismo de mil cabezas, estratégicamente es claro que no basta derrotar una, porque crece de nuevo o es llenada por la arremetida de las otras… o sea, al capitalismo no se lo derrota de un solo golpe, ni en tiempo breve. Frente al colapso de lo existente es urgente alimentar  un cambio de paradigma civilizatorio y el surgimiento de otros parámetros en las formas de organizar, de pensar, de percibirnos a nosotros y nosotras mismas

Los hechos más saltantes de esta ofensiva de radicalismo neoliberal que pretende recuperar lo perdido – o evitar el colapso – se expresa en disputas crecientes de las fuerzas neoliberales por  afianzar su  capacidad politica,  para recapturar el control político del aparato del estado (Emilio Tadei[4]).  A partir de la crisis del 2008, en los países del norte,  dice Emilio, hay intentos de  transferencia de los costos hacia el sur, buscando la desaceleración económica y erosión relativa de expectativas sociales para lo cual se buscó potenciar a las clases dominantes locales para avanzar y reganar el poder del estado, lograr recortes drásticos del gasto público, facilitar la reconcentración de la riqueza. Ello se traduce tanto en las agendas de las derechas que hoy llegan al poder como en los golpes de estado “blancos” que hemos experimentado en los últimos años en la región.

La elección de Trump refleja y consagra una tendencia general que se está dando en la dinámica internacional: el enorme avance de proyectos políticos, sociales y culturales conservadores sustentados en el racismo, xenofobia, homofobia, intolerancia en general. Es una propuesta de naturaleza fascista cuya expresión más brutal es el rechazo a lxs inmigrantes y desplazados de las guerras y el terror.  Ha habido también una clara modificación de la escena politica, donde Trump es solo una – quizá la más vocal en el odio racial y mezquindad económica –  de sus manifestaciones. Está también Brexit en Europa, junto con la crisis de la Unión Europea. Y están los evidentes cambios geopolíticos,  con China, Rusia, Oriente Medio. La creciente conflictividad en Turquía, en Indochina, ambas semidictaduras, confrontando también a Estados Unidos. Y un recrudecimiento del terrorismo islámico.

Nunca además ha habido, como ahora,  tantos desastres humanitarios, producto de las guerras internas, entre países, y amenazas nucleares (en 2015, ha habido 65 millones de migrantes, desplazados, sin sitio donde llegar).  Ni ha habido tantos desastres naturales frente a la impunidad de las dinámicas capitalistas y la indiferencia de los gobiernos en relación al cambio climático, que ya  ha afectado, como sostienen lxs ecologistas,  a todos los sistemas terrestres, de agua dulce y marinos y a las especies que habitan el planeta.

Es evidente, como señalan las economistas feministas,  que la crisis actual del capitalismo muestra la imposibilidad de este sistema para generar vidas vivibles.

Ahora bien, en este incierto panorama, otra dimensión central del neoliberalismo  es  el de ser un proyecto político cultural, con consecuencias económicas. Es un proyecto de sociedad que busca la transformación radical del tejido social en sí mismo, al servicio de un proyecto hegemónico,  de control económico y afianzamiento político-cultural con valores individualistas, hacia la sociedad de consumo, donde la ciudadanía se valora por su acceso al mercado y no por el reconocimiento de derechos a una vida vivible.   Frente a ello,  muchas de las respuestas de diversos movimientos sociales ha sido el generar  significativos núcleos de resistencia que son, potencialmente, contrahegemónicos.  Ha habido reacciones y enormes e inesperadas movilizaciones. América del Norte, África del Norte, Medio Oriente, Europa, con los Occupa, los Indignados, la Primavera Árabe, Black Lives Matters, etc. Algunos han sido  momentáneamente vencidos por la fuerza del poder neoliberal y patriarcal.

Ello nos evidencia que la dimensión contracultural es un terreno crucial de lucha para todos los movimientos, especialmente los movimientos  que buscan tener capacidad  de movilización y propuestas transgresoras de cambio.

Porque esta es, indudablemente,  una lucha por una nueva hegemonía capaz de expresar las nuevas fuerzas y coordenadas de cambio. Es uno de esos momentos que Antonio Gramsci llamó certeramente  de interregno: un intermedio, desconcertante e incierto, entre lo que ya fue y lo que  aun no termina de llegar.  Y lo que ya fue se expresa – para poder seguir siendo – de una manera brutal: oscurantismos, violencia, fundamentalismos, violación de derechos humanos, feminicidios. Todos síntomas mórbidos, del avance despiadado para recuperar lo perdido.

II.  America Latina

Nuestra región no es para nada ajena a estos procesos. Sus impactos han sido potentes. Este giro conservador  busca  la recuperación del tiempo perdido como diría Proust. Recuperación que implica eliminación de derechos  de las personas, de la naturaleza. Lo que se facilita por la radicalidad con que se aplica hoy el paradigma neoliberal [5] y su lógica extractivista,  de acumulación por desposesión de tierras, cuerpos, territorios,  propiciando medidas que otorgan a las empresas más recursos y control de los flujos comerciales regionales y globales[6]. Existen canales débiles de  transparencia y rendición de cuentas y sin la adecuación necesaria al marco internacional de derechos; sin confrontar la amenaza del cambio climático…

Otras características de la región ahondan esta incierta dinámica: un avance alarmante de la corrupción, un desprestigio creciente de la clase política. La existencia de  procesos de interrupción arbitraria de los mandatos de presidentes electos, utilizando medidas y recursos democráticos para acciones profundamente antidemocráticas, (como sucedió en 2009 en Honduras, en 2012  en Paraguay y ahora, en 2016 en Brasil),    complejizan el panorama.  Hay una violación flagrante de  los principios democráticos y constitucionales del estado laico, debilitando la cultura secular, al fortalecer fundamentalismos religiosos, la misoginia, la homofobia, el conservadurismo en general y el relativo a los cuerpos de las mujeres en particular, especialmente sus derechos sexuales, sus derechos reproductivos y su derecho a decidir.

Junto con estas dramáticas características, ha habido una extensión- profundización de la criminalización de la protesta de las organizaciones feministas y de diversidad sexual, la represión y asesinato de los y las defensoras de derechos humanos  y de las poblaciones campesinas e indígenas que luchas en contra del extractivismo y por la defensa de los territorios, como el caso de Máxima Acuña en Perú. Y el escandaloso asesinato, aunque no el único, de Bertha Cáceres, en Honduras, cuyo crimen sigue en total impunidad.

En estas circunstancias, es increíble que sea la CEPAL la que anuncie muy claramente en sus últimas conferencias intergubernamentales que no es posible pretender ningún cambio en los próximos años (refiriéndose a la agenda 2030 cuyo cumplimiento ha sido asumido como compromisos gubernamentales), si no hay un cambio de modelo, poniendo como  imprescindible el adoptar un cambio en el estilo de desarrollo y en las políticas económicas, industriales, sociales y ambientales.

Todo ello es expresión de la existencia de democracias “de baja intensidad” en la región

Gobiernos progresistas – la ola rosa[7]

La ola conservadora llego a América latina, estimulando propuestas directamente neoliberales,  que impactaron también a los gobiernos progresistas. ¿Una fatiga del poder?

En un reciente taller en el Foro Social Mundial de Quebec, escuché la pregunta  de Pablo Solón, en relación a estos gobiernos [8]  (ex ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Evo Morales y presidente de la COP 19), ¿Qué ha pasado? ¿Cómo llegamos hasta aquí?

No hay respuesta fácil.  Para muchxs, como Maristella Svampa[9], es un fin de ciclo, un ciclo de bonanza económica, con altos precios de las materias primas exportadas especialmente petróleo y minerales que favorecieron las políticas de redistribución de los gobiernos; al cerrarse el ciclo, se impulsaron  medidas “correctivas” poniendo más confianza en la gestión progresista del capitalismo que en la movilización. Ella se pregunta también  qué tipo  de hegemonía han construido estos gobiernos, en esta tensión insoslayable entre lo democrático y lo no democrático, entre una concepción plural y otra organicista de la democracia, entre la inclusión de las demandas y la cancelación de las diferencias?

Para otros, como Gudynas,[10] no es fin de ciclo sino agotamiento que  expresaría  en el debilitamiento  de  la reflexión teórica que los sostenía, en la pérdida de sus  capacidades de innovación, y en la tremenda dificultad de responder frente a las nuevas circunstancias.

Para algunos más,  esta es una crisis de un estilo de hacer política, que dimensiones valoramos, que priorizamos, que tipo  de democracia queremos construir, sin seguidismos, ni solidaridades primarias ni menos disculpas a los errores democráticos de unos y no de todos los que la violan. Edgardo Lander es claro en esto[11]: en una reciente entrevista, advierte el peligro de que la izquierda latinoamericana le dé un apoyo incondicional a Venezuela; señala el debilitamiento acelerado del tejido social logrado en el periodo de Chávez así como la forma en que el gobierno está cediendo a las trasnacionales mineras, nada menos que 122,000 km cuadrados de territorio ecológico, donde habitan 12 pueblos indígenas. Hoy, con el golpe de Estado de Maduro contra la Asamblea venezolana, queda por desgracia claramente expresando la politica autoritaria  que esta experiencia contiene y que no tiene nada que ver con mi horizonte democrático.

Es cierto que los gobiernos izquierda/progresismos han contribuido a atender las formas más tenaces de injusticia, a redistribuir la riqueza, a avanzar reformas políticas y económicas, a visibilizar nuevos sujetos políticos, a ampliar ciudadanía. Muchos son logros para nada desdeñables.

Sin embargo, muchas de las experiencias de estos gobiernos  no han sido  ni suficientemente inclusivas, ni suficientemente democráticas, ni suficientemente sensibles como para que no sigan repitiendo algunas de las falacias y autoritarismos de su historia.

III.   A nivel de la dinámicas movimientistas – Las disputas insurgentes.

Es interesante cómo Laurence Cox,[12] coloca lo que él considera el signo de los tiempos que se cierran y  que expresan el debilitamiento del neoliberalismo: La expansión y alianzas de los movimientos populares contra el neoliberalismo, desde los zapatistas hasta hoy.

Es evidente que los movimientos étnico-raciales se aceleran  y densifican en los últimos 20 años,  proceso en el cual la revolución zapatista del 1994 – con su consigna de “mandar obedeciendo”  –  marca un hito. Se multiplican las movilizaciones indígenas en la zona andina, en Centro América, en Cono sur. Se elige el primer presidente campesino-indígena en Bolivia; dos países proponen la refundación del Estado, asumiendo un carácter plurinacional (Ecuador, Bolivia). Pero no solo: hay una expansión de múltiples formas de lucha trayendo un nuevo ciclo de conflictividad social en la región, desde movimientos ecologistas,  feministas, antirracistas,  movimientos de los sin tierra, sin techo, sin agua,  movimientos   afrolatinos, movimientos de disidencia sexual,   que posicionan la ambigüedad sexual como propia de la conducta humana;  son luchas también contra  la ofensiva extractivista, contra el sistema privado de las jubilaciones, movilizaciones estudiantiles y de jóvenes por mejor educación y mejores condiciones de trabajo (Ley Pulpìn en Perú), contra la guerra y afirmación de una paz desde parámetros democráticos (Colombia). También se expresa en la enorme visibilidad de luchas contra la violencia hacia la Mujer: Ni Una Menos, el Paro de mujeres y,  antes de eso, en afirmación de la rebeldía: la Marcha de las putas,   la Alfombra roja, etc. Son luchas  con contenidos anticapitalistas, antirracistas, de defensa del medio ambiente, de rechazo a lógicas productivistas depredadoras y rechazo a un modelo de sexualidad y deseo impuesto y no elegido. Son luchas también por democratizar la vida cotidiana

En todo este proceso se crean nuevas subjetividades que contienen y ofrecen, como dice Rita Segato[13] la posibilidad de otra era en la politica, no ya colocando lo domestico en lo político sino el camino opuesto: «domesticar la política», desburocratizarla, humanizarla,  desde una domesticidad  repolitizada.

Todo ello ha significado una revolución subjetiva, simbólica, cultural y epistemológica. La insurgencia traída por el Foro Social Mundial a inicios del siglo XXI, primero en Brasil y extendido hoy a las diferentes regiones del mundo aporta a este proceso de movilización e interconexión.

Es evidentemente un proceso complejo e incierto. Por eso  el Foro Social de Porto Alegre realizado este año tuvo como orientación ser un Foro Social de las Resistencias,  presentándolo justamente como una iniciativa global contra el conservadurismo, la xenofobia,  la intolerancia

IV. Hacia donde?

Cómo podemos contestar a la pregunta de Laurence Cox sobre con quienes, y cómo con quiénes y cómo puede ser reemplazado el capitalismo? Con qué instrumentos y estrategias políticas–organizativas podemos entrar a la disputa de la hegemonía cultural-contracultural?

Algunas pistas nos la ofrece el análisis de Intercoll[14]  

La reestructuración de los vínculos entre partidos y movimientos a fin de que los movimientos estén en el centro del proceso de producción politica.

La articulación entre diversas estrategias donde la cuestión de poder político, sin excluirlo, se convierte en un componente de una perspectiva de transformación a largo plazo, que debe incluir las transformaciones de las relaciones sociales y la cultura

La renovación de las fuerzas de cambio; nuevos  horizontes de las izquierdas: democracia, autonomía, pluralismo, interseccionalidad en vez del ya gastado centralismo democrático.

Cambio de la noción y contenido y orientación de los estados-nación.

Y esta última dimensión es clave. Porque quien define la nación? quien la definió hasta ahora?  En América Latina de la nación quedó excluida la diversidad. Fue una propuesta de  unicidad y homogeneización a costa de exclusión, violencia… o guerras para delimitar el espacio…. En este esquema siempre hay mayorías y minorías dice Judith Butler[15] – la heterogeneidad es la que debería primar.  Los estados plurinacionales pueden ser vistos como solución?  Sin duda, como horizonte de cambio y como proceso. Habría que estar atentxs a ver como lo están – o no-  logrando en los países que han adoptado esta caracterización…

Que nos compete como sociedad civil  (desde mi activismo feminista)

Una pregunta central levantada por los movimientos feministas para buscar respuesta a estos interrogantes es si una mayor igualdad de género en los procesos de desarrollo es realmente más favorable a las mujeres? Tenemos muchas experiencias que nos alertan que este proceso no es ni automático ni necesariamente benéfico en sí mismo para las mujeres y para la democracia[16].  La experiencia nos está enseñando que solo abordando las interrelaciones de los múltiples sistemas de poder – patriarcal, capitalista, colonial – y su impacto en las vidas de las personas, solo viendo las interseccionalidades entre todas estas dimensiones jerárquicas, excluyentes y antidemocráticas, sólo asumiendo una visión  que confronte las condiciones estructurales de su exclusión, es que estos procesos pueden ser favorables a la democracia, a las mujeres y a los hombre en la región y a nivel global.

Hoy como antes, y como tarea de futuro, el rol de la sociedad  civil y en ella de los movimientos sociales es indudablemente evitar el riesgo de retroceso, alertar, argumentar, proponer, presionar, producir conocimientos, asegurar armonización, movilizar opinión democrática, organizar resistencia.

Para ello, la ampliación de las agendas es clave, justamente para atacar la hidra de mil cabezas desde miles lugares y estrategias, alimentándose entre sí.  Es decir, las luchas feministas no pueden ser solo de las feministas, como tampoco otras dimensiones impostergables pueden ser sólo de los sujetos que las viven cotidianamente. Estas luchas intersectadas forman los núcleos de disputa democrática más fuertes: la agenda de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, del derecho a decidir, un estado laico que rompa la tutela religiosa sobre los cuerpos de las mujeres, políticas efectivas frente a la creciente violencia contra ellas. Junto con las luchas contra el racismo, por los derechos de la niñez, de la juventud, de la vejez, de las poblaciones afrodescendientes e indígenas, en contra del extractivismo, en defensa de los territorios, por la autonomía personal y colectiva, por la autodeterminación de los pueblos. Luchas que no solo exigen reconocimiento sino defensa de diversos modos de vida y visiones del mundo. Para reconocer e incidir en estos derechos es fundamental ir más allá de lo que conocemos, hacer una ampliación del espacio epistemológico y social que nos orienta, levantar nuevos interrogantes, recuperar otras matrices culturales y otros marcos de sentido.

Todo ello nos permite – en este momento de interregno,  acercarnos a imaginarios que han estado devaluados o invisibilizados y recuperar la memoria de las múltiples  luchas históricas y actuales que son capaces de confrontar los conservadurismos de todo tipo y enriquecer nuestro horizonte de cambio.

[1] Wallerstein, Inmmanuel 2016. ¿Estancamiento secular o puede ser algo peor’? Commentary # 443. Fernando Braudel Centre.

[2] Cox, Laurence 2016. The Twilight of neoliberalism: theorising social movements in the age of Trump and Brexit.   Aarhus University. Dinamarca.

[3] Zibechi, Raúl 2016. El pensamiento crítico a la hora del colapso sistémico. Entre Pueblos Ed. Barcelona

[4] Tadei, Emilio, 2016. América Latina: entre la ofensiva neoliberal y las luchas de resistencia Popular. Documentos de discusión para el Consejo Internacional del Foro Social Mundial.

 [6] Declaración del Foro Político sobre Desarrollo en Honduras, julio 2016.

[7] Estas ideas las he expresado en un reciente artículo Los Feminismos en el laberinto de las izquierdas gobernantes en América Latina, 2016. Publicado en Rescatar la Esperanza. Entre Pueblos 2016.Bracelona

[8] Solón Pablo, 2016. Algunas Reflexiones autocriticas y propuestas sobre el proceso de cambio en Bolivia. En: América Latina Hoje. Actividad autogestionaria del FSM Quebec. Acción Educativa, IBASE, FLACSO, Intercoll

[9] Svampa, Maristella    2016. América Latina: fin de ciclo o populismo de alta intensidad. En Rescatar la Esperanza. Más allá del neoliberalismo. EP. Barcelona.

[10] Gudynas, Eduardo 2016. Los progresismos sudamericanos: Ideas y prácticas, avances y límites |En. Rescatando la Esperanza… EP. Barcelona

[11] Lander, Edgardo. 2017. Entrevista en La Diaria, Jueves 23 • Marzo • 2017

[12] Cox,  Laurence 2016. Op.cit.

[13] Segato, Rita 2016. La Guerra contra el Cuerpo de las Mujeres. Ed. Traficantes de Sueños. Madrid.

[14] Intercoll es un espacio  internacional y multicultural para los movimientos sociales y ciudadanos que pretende impulsar un nuevo  “colectivo intelectual internacional”,  recuperar el desarrollo intelectual de los movimientos, y crear  redes de investigación y educación popular vinculados a dichos movimientos.  Surge desde núcleos de participantes en los procesos del Foro Social Mundial.

[15] Butler, Judith 2016.Entrevista: Trump está liberando un odio desenfrenado. Zeit on line.

[16] Solo recordemos que el ex dictador Fujimori en Perú inauguró el Ministerio de la Mujer, colocó muchas más mujeres que cualquier otro gobierno previo en puestos de poder, se comprometió públicamente a cumplir con los compromisos de la Plataforma de Acción de Beijing. Pero, al mismo tiempo que otorgaba “derechos” a las mujeres,   vulneraba su autonomía, clientelizaba sus necesidades y ahogaba la democracia.

 

Proyecto de Investigación-Acción * Género y Minería. Un acercamiento de reflexón y acción en los territorios de Cajamarca, Junín y Apurimác

Entre octubre del 2012 y diciembre del 2014 realizamos desde el Programa Democracia y Transformación Global una investigación acción participativa que buscó acercarnos al conocimiento de las realidades de mujeres organizadas que viven en contextos mineros en el Perú, y a través de ellas y de sus procesos organizacionales cómo estaban cambiando las relaciones de género existentes. Los resultados, enfoque y productos del proceso estan disponibles en el blog Genero y Minería.

Partíamos del diagnóstico de que en el Perú los últimos gobiernos han venido profundizando el neoliberalismo como sistema de vida y el desarrollo basado en la extracción ilimitada de materias primas como modelo económico. Como en otros casos en América Latina, el Estado peruano es uno de los principales promotores del extractivismo ya que con las rentas obtenidas por la actividad minera invierte  en políticas públicas que les da garantía de gobernabilidad además de buenas relaciones con los grupos económicos de poder de facto. La escasa regulación  ambiental y los retrocesos en las políticas que resguardan derechos colectivos sobre los territorios y en relación con los derechos individuales viene provocando conflictividad, malestar y desconfianza, y ahondando las brechas de desigualdad social persistentes. En este escenario las mujeres, las comunidades campesinas e  indígenas, sufrirán los impactos del modelo y generando en respuesta estrategias para afrontarlo, hecho que abre espacio para constituirse como sujetos de esas resistencias y transformaciones.

Hasta el momento han sido pocas las experiencias conocidas y difundidas en torno a los impactos nocivos de la minería en la vida de las mujeres, menos aun de las experiencias de resistencia, organización social y de alternativas gestadas por ellas para enfrentar esos impactos y para construir otras formas de desarrollo social más justo. Así mismo poco se discute en torno al impacto de las relaciones de género en los territorios donde se instala la minería.

Esta falta de reconocimiento, que ponga en valor el papel y los aportes de las mujeres se da en el ámbito político (no hay institucionalidad ni políticas públicas orientadas específicamente a resolver sus problemáticas), económico (no es reconocido su rol en la economía local ni nacional, menos su aporte desde la economía del cuidado), académico (no existen muchos ni reconocidos estudios al respecto) y cultural (son casi inexistentes en la opinión pública y desvaloradas en el imaginario nacional). Situación que se traslada a las comunidades, a las organizaciones sociales, e incluso a gran parte de las ONGs que trabajan en torno de la minería.  En los propios espacios organizativos muchas veces se sectoriza y margina la labor de las mujeres encasillándolas en las secretarías de la mujer u otras de índole logístico, restando con ello su participación en espacios de toma de decisiones y su capacidad de representación.

Por otro lado no se  logra aprovechar óptimamente las potencialidades particulares que las mujeres tienen desde los roles que cumplen en sus contextos culturales, un ejemplo de esto es que las mujeres por sus responsabilidades de cuidado y crianza (de niños, ancianos, animales, plantas, tierra, semillas, agua) tienden a percibir más los daños por las actividades mineras en el medio ambiente y en la salud de la personas,  así como en los valores culturales y comunitarios, dándole mayor atención y desarrollando estrategias frente a ello. Aun se ve las reivindicaciones y cuestionamientos por género como una lucha secundaria y negociable, pese a las múltiples e interseccionadas opresiones que viven las mujeres en contextos mineros, por género, sexo, clase, raza y etnia; y del papel clave que siguen jugando en distintos conflictos locales, en algunos casos asumiendo liderazgos principales (como en Choropampa y San Mateo).

Por lo dicho, con este proceso de investigación acción participativa se buscará generar espacios para la construcción colectiva de conocimientos con y desde las mujeres organizadas, donde se reconozcan y analicen sus realidades en relación a la minería, desentrañando las relaciones de género existentes y otros sistemas de poder, y valorando sus aportes como sujetos políticos en la construcción democrática de modelos de desarrollo más justos y equitativos en el país.

El propósito de esta propuesta de investigación es acercarnos  al conocimiento de las realidades de las mujeres organizadas y las realidades de género existentes que viven en contextos mineros en el Perú, y a través de ellas, sus percepciones y experiencias con el fin de transformarlas.

Reconocemos que hay cuatro dimensiones de esta realidad que requiere mayor -u otro tipo de- conocimiento: i) el impacto de la minería en las relaciones de género, en la vida de las mujeres y en sus entornos de cuidado donde asumen mayores responsabilidades ( familia, economía y comunidad) ii) las demandas de políticas públicas especificas; iii) el rol de las mujeres en los procesos de organización, resistencias y luchas en torno de la extracción minería  y: iv) su rol en la construcción de alternativas de o al modelo de desarrollo hegemónico.

Reconocemos que de las 4 dimensiones, la primera contiene varias productos y experiencias de investigación en el país como la María Bastidas, Julia Cuadros, Tamy Quintanilla, María Teresa Arana y en la región otros como las compañera vinculadas a la Red Latinoamericana de Defensoras de Derechos Sociales y Ambientales, Red ULAM, y otros alineados al desarrollismo extractivista como el Organismo Latinoamericano de Minería (OLAMI), COMIBOL ( Corporación Minera de Bolivia). La segunda es una dimensión que trataremos en función como resulte los trabajos de investigación acción territorial y de los procesos que ahí se desarrollen. Mientras que la dimensión 3 y 4 son los de nuestro mayor interés.

Vista el blog de Genero y minería

Diálogos de movimientos de mujeres: Articulando la resistencia y construyendo la esperanza

Por: Mary Soto

Comunicación PDTG

Las mujeres se encuentran, dialogan, comparten y construyen juntas caminos unitarios de reflexiones y prácticas emancipadoras. Como un vital aletear de mariposas y un río que crece y riega nuevas cementeras, así se consolidan los diálogos de movimientos.

Este proceso iniciado el 20 de julio del 2009 con el I Encuentro para el Diálogo entre diversas expresiones del movimiento de mujeres ha llegado a su etapa final con el II Encuentro el 15 y 16 de mayo y ahora con el reciente Taller de Sistematización el 26 y 27 de junio del presente año.

El taller de sistematización ha permitido una mayor articulación de agendas y de procesos organizativos para fortalecer el movimiento de mujeres en la construcción de espacios emancipadores. Así también arribó a síntesis, tanto de las experiencias vividas, como de las reflexiones y propuestas generadas durante el año.

Entre las expresiones que participaron se consigna la presencia de FEMUCARINAP, CONACAMI, por el lado de los movimientos indígena y de comunidades campesinas; representando al movimiento urbano popular participó FEPOMUVES (Federación de Mujeres de Villa El Salvador); el movimiento Afro peruano estuvo representado por diferentes organizaciones como LUNDÚ, CEDEP, CEDEMUNEP y Movimiento Francisco Congo. También se contó con la participación de mujeres feministas de diversos colectivos y activistas lesbianas y trans. El proceso que duró un año estuvo co-organizado y co-facilitado por un grupo impulsor junto con el Programa Democracia y Transformación Global- PDTG.

Re-descubriendo y tejiendo juntas

La Sistematización de esta experiencia, realizada el 26 y 27 de junio, contó no sólo con la participación de representantes de diversos movimientos de mujeres a nivel nacional, sino además con el entusiasmo y la disposición para compartir reflexiones, sentimientos, sensaciones y experiencias de vida y de luchas. En ese contexto se efectuaron diversos hallazgos del propio proceso dialogante como de las prácticas y propuestas para fortalecer el movimiento de mujeres.

“Hay que tener en cuenta la historia de las luchas de las mujeres y pugnar por un Estado Plurinacional que rompa con el mecanismo tramposo del Estado Nación, de una cultura entendida a partir del poder de la unicidad”, fue una voz relevante en las conclusiones del proceso de diálogos. Así como recuperar la memoria de las luchas de nuestrs@s ancestr@s de las diferentes culturas, para volcarlas a nuestras miradas y luchas actuales que aportan a repensar nuestro “ser mujeres”, es decir ¿cómo pensarnos como mujeres desde nuestras propias culturas?

Reflexionar la cuestión de clase, género, etnia y sexo como la trenza de la opresión. Entenderla transversalmente en la lucha de los pueblos y de las mujeres, es una tarea que se considera urgente y permanente.

Otro tema abierto es establecer la relación entre el paradigma de la democracia radical y el buen vivir. En esta discusión la categoría “Género” se planteó como una palabra que quedó limitada para abordar toda la complejidad de la situación y las luchas actuales de las mujeres.

Se constató que las relaciones de poder en las organizaciones mixtas frenan el avance de las mujeres y que en éstas no se recoge sus luchas específicas ni se les permite desarrollarse políticamente. No obstante hay luchas prioritarias que enfrentan en los espacios mixtos como las afrodescendientes, lesbianas y trans contra la discriminación, las andinas por tierra-territorio y por la consulta, desarrollando nuevos discursos y renovando sentimientos frente al poder y a la ausencia de políticas al respecto.

En estos diálogos se reconoce el deseo de escucharse, respetarse, conocerse y aceptarse como mujeres y expresiones diversas del movimiento. Un hallazgo relevante fue constatar que siendo todas mujeres hay mucha diversidad y diferentes identidades que perviven de forma colectiva y personal en las mujeres por ello la necesidad de encontrarse a menudo y articularse.

Fue una vivencia muy emotiva. Uno de los hechos que ha impactado a las participantes es que la experiencia partió desde sus propias vidas, cómo vivían las discriminaciones y cómo luchan para enfrentarlas. Se incorporó la dimensión subjetiva, se superaron prejuicios, desconfianzas, temores y se dieron valor y esperanza.

Del dolor a la esperanza

“Estamos dejando el dolor por la esperanza”, afirmación de Carmen Sánchez que expresa a cabalidad este tránsito de la recuperación de la memoria en resistencia a lucha individual y colectiva hacia los horizontes de emancipación personal y social desde y para los movimientos sociales.

Entre las pistas para responder a estos desafíos se identifican:

– Que es importante incorporar la dimensión subjetiva, afectiva y artística del imaginario de las mujeres, para con creatividad construir salidas articuladoras e integradoras.

– Recuperar la voz y la memoria de las mujeres, por ello deben ser entendidos como parte de un proceso histórico mayor.

– Las diversas expresiones deben verse respetuosamente, reconocerse y construir con todas un diálogo intercultural.

– Integración de las diversas expresiones del movimiento con sus particularidad con responsabilidad proyectándose a armar juntas una plataforma.

– Que una metodología altamente participativa con énfasis en la subjetividad que facilita la mirada desde otra óptica, partiendo de los sentimientos y experiencias vividas, hacia las conceptualización y regresando a la práctica. Se consideró que la mujer se expresa más a partir de la subjetividad y la recuperación de los sentimientos mueve la individualidad y colectividad.

– Es importante reconocer al movimiento como algo vivo que construye estrategias nuevas acorde con los nuevos retos. Los movimientos sociales son la base de la acción política, es urgente trabajar una agenda común para desarrollarla en todos los espacios. El desafío es la articulación de los diferentes movimientos de mujeres. En ese derrotero se concluyó que se necesita conocerse y coordinar entre los diversos movimientos para construir una organización más amplia que integre a las demás organizaciones y que se constituya como una fuerza política desde mujeres.

– Finalmente, que la unidad de reflexión y acción desde la diversidad de movimientos, con una mirada intercultural, democrática y afectiva, entre las luchas de las compañeras y hermanas andinas, afro descendientes, urbanas populares, lesbianas, trans y feministas es la apuesta y el aleteo vital de estas mariposas dialogantes por la construcción de nuevos mundos posibles.