Notas sobre el Homenaje a Aníbal Quijano y el 15 aniversario de Tejiendo Saberes PDTG

En el marco de nuestro 15 aniversario, realizamos el IX Diálogo de Saberes y Movimientos rindiendo un merecido homenaje al sociólogo e intelectual Aníbal Quijano, en el evento “Nuestra América en disputa: Colonialidad del Poder 20 años después”,  que congregó a líderes/as sociales e intelectuales peruanos y latinoamericanos, como: Horacio Machado, Raúl Zibechi y Maristella Svampa, quienes presentaron sus últimas investigaciones y destacaron el pensamiento latinoamericanista de Quijano.

Para la investigadora argentina Maristella Svampa los aportes de Aníbal Quijano al pensamiento latinoamericano tienen dos etapas: la marginalidad, que Quijano llamó el polo marginal, que estaba ligado a la estructura económica, que no eran ni indígenas ni campesinos, ni obreros, sino eran marginales, que estaban en la periferia de las ciudades, que eran amplios sectores despojados; que fue uno de los grandes problemas que recorrió el pensamiento latinoamericano en los años 60 y 70.  El segundo aporte es el de la colonialidad del poder, que hoy atraviesa  el pensamiento crítico latinoamericano. “Quijano no era un intelectual alejado de las luchas sociales, él acompañó a los sectores subalternos y desde esta categoría de decolonialidad, que corre el riesgo de ser vaciada de su potencialidad crítica, buscó iluminar las dimensiones en la configuración del poder, que desde una perspectiva eurocéntrica, pero también desde América Latina, se estaban invisibilizando”.

El periodista, Raúl Zibechi (Uruguay) enfatiza en el planteamiento de Quijano, que no se podrán hacer cambios importantes en las sociedades latinoamericanas mientras sigamos aplicando un modelo eurocéntrico. “Aníbal nos plantea una serie de cuestiones bien importantes sobre la teoría revolucionaria, tenemos que inventarla, no podemos trasladar mecánicamente planteamientos revolucionarios de corte eurocéntricos pensados para otras realidades”, dice Zibechi.

Sus diversos aportes a la academia y teoría política peruana marcaron un hito en la conceptualización sobre la descolonización según afirma Horacio Machado (Argentina): “El pensamiento de Aníbal Quijano debería estimularnos a descolonizar nuestra sensibilidad vital para poder recuperar la sabiduría ancestral de los pueblos que están luchando por el agua, su territorio y la vida”.

Los tres intelectuales han editado y presentado sus libros junto con el PDTG, y recogen los diversos aportes de Quijano y los desarrollan desde distintas perspectivas. Horacio Machado (Argentina), presentó el libro “Potosí, el origen. Genealogía de la minería contemporánea”.  El libro presenta el comienzo de la explotación a mediados del siglo XVI en Potosí, Bolivia, que con su riqueza natural, sostuvo el establecimiento de la riqueza europea y la modernidad, al mismo tiempo que cambiaba las bases fundamentales del mundo moderno capitalista, colonial y patriarcal. Potosí no sólo habría sido importante para el reino de España, sino el primer centro geopolítico y económico del planeta. Según el texto, la construcción del capitalismo a sangre y fuego con la mita y la encomienda selló una forma de desarrollo económico capitalista mineral que se mantiene hasta nuestros días.

Raúl Zibechi presentó el libro “Entre la emancipación y el colapso sistémico: Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías”, el cual se concentró en los movimientos sociales y sus transformaciones actuales con una apuesta a la construcción de autonomía como proceso emancipatorio con una crítica clara a las estrategias estadocéntricas y su impacto en los movimientos quitándoles contenido y fuerza. El autor plantea que estos movimientos plurales tienen luchas dinámicas decoloniales y que nos encontraríamos ante lo que podríamos llamar la 4ta guerra mundial, aquella que se trata de los de arriba contra los de abajo.

Maristella, en su texto “Debates latinoamericanos. Indianismo, dependencia, desarrollo, populismo”, hace una fascinante recuperación de los debates dados en el siglo pasado, que marcaron la tradición más rica del pensamiento crítico latinoamericano. Así como los dos anteriores, este libro contiene desde su análisis la importancia de la subjetividad en los procesos de la normalización de la opresión. En su caso representa una pérdida del lenguaje emancipatorio y una pérdida de la democracia.

En nuestro 15 aniversario y IX Diálogo de Saberes y Movimientos quisimos rendir homenaje a Aníbal Quijano por sus enseñanzas como intelectual y, sobre todo, como ser político comprometido con sus ideales y con el deseo de construir un mundo más justo y humano.

Entrevista a Raúl Zibechi en Diario UNO

Por: Andrés Alviar Zevallos

“ESTAMOS CAMINANDO HACIA ESTADOS CADA VEZ MÁS AUTORITARIOS”

Raúl Zibechi, periodista, pensador y activista militante uruguayo vino al Perú para homenajear al reconocido pensador peruano Aníbal Quijano y para presentar su libro “Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías”. Para Zibechi, no es posible reformar las sociedades latinoamericanas desde las élites o guiados por pensamientos eurocéntricos, el reto es aprender y construir desde los movimientos y sectores populares.

—¿Qué críticas tienes a los gobiernos progresistas que ha tenido América Latina?

—La década y media de progresismo que hemos tenido en América Latina no ha producido cambios estructurales. Mejoró la situación de los más pobres a través de transferencias monetarias y de políticas focalizadas contra la pobreza en la línea del Banco Mundial, pero no consiguieron ni se propusieron tocar la riqueza, hacer una reforma urbana para que la ciudad tenga un acceso más igualitario, no hicieron reformas agrarias, ni impositivas, no tocaron los grandes privilegios. Al no hacerlo cuando la coyuntura económica favorecía, han caído los precios de las commodities y las materias primas, y volvemos a una situación de ajuste, de reducción del gasto y, por lo tanto, de limitación de esas políticas. La única forma que hay para empezar a combatir las desigualdades reales es afectar a la riqueza y no hay la menor intención de hacerlo porque sería desatar un conflicto social que los progresismos están lejos de desear.

—Tampoco están preparados…

—No están preparados política ni anímicamente porque lo que han querido es instalarse en el gobierno, en los altos cargos, y desde allí gestionar el Estado sin transformarlo.

—¿Cuál ha sido el lugar de los movimientos sociales en estos últimos años y cómo cambiar el Estado y el mundo desde abajo?

—El Estado, primero que nada, es una herencia colonial que se ve reforzado por un modelo extractivo que no hace más que generar profundización de los rasgos autoritarios y coloniales del Estado, con nuevos actores como el narcotráfico y la corrupción que se incrustan en el viejo Estado colonial. Entonces, lejos de una democratización estamos caminando hacia Estados cada vez más autoritarios. En el Perú, la corrupción y la podredumbre del aparato estatal no dependen de tal o cual presidente. Puede que haya alguno que pueda empeorar o mejorar las cosas, pero el núcleo, que es un Estado corrupto, colonial, opresivo, no cambia en función de quién sea el gobernante.

La única forma de cambiar el mundo es desde la sociedad. ¿Cómo cambian el mundo los movimientos? Puedo dar dos ejemplos, uno muy claro son las mujeres. Hace treinta años, las pocas mujeres que se atrevían a hablar en voz alta eran miradas como algo extraño. Hoy son un actor fundamental en el mundo, y ya nadie puede dudar que los movimientos de mujeres están cambiando el mundo. El otro actor que ha hecho más o menos el mismo proceso en el mismo tiempo son los pueblos indígenas, tanto los andinos como los amazónicos. Se revaloriza su cultura, su identidad, y los empezamos a ver de otra manera. Son dos ejemplos muy claros de cómo se cambia el mundo desde la sociedad.

—Estamos en un nuevo contexto después de quince años de progresismo, ¿cómo ve el escenario político en donde el conservadurismo y el extractivismo están empoderados?

—Veo un escenario muy complejo por muchas razones. Una, en el mundo aparece un debilitamiento de los Estados Unidos con figuras como Trump, que revela la crisis y la falta de norte del país, con una emergencia fuerte de Asia y de China como actor fundamental, que ya se venía hablando hace una década, pero hoy es más claro. Tenemos potencias como la Unión Europea que no aciertan a cómo ubicarse en este mapa con un conflicto serio con Rusia, y en América Latina hubo un periodo en el cual una gran parte de las élites políticas, incluso económicas, aspiraron a tener cierta autonomía de los Estados Unidos, no obstante, pasaron a no saber realmente dónde se posicionan, porque, aunque algunos miran con cercanía a Estados Unidos, qué sería de nuestros países si no exportaran a China, a donde va el grueso de nuestra producción.

Lo que tienen muy claro las élites es que los pueblos son un peligro, entonces se han vuelto más conservadoras, intolerantes y autoritarias. Lo que todos tienen claro, pentecostales, empresarios, narcos y aparato estatal, es que a los sectores populares hay que mantenerlos esclavizados como en la vieja hacienda, a raya, fuertemente controlados. Estamos llegando a un nuevo tipo de Estado profundamente autoritario, se puede votar, pero democracia, eso no existe.

Movimientos sociales y para potenciar acción social

—¿Cuál es el punto de encuentro entre la obra de Aníbal Quijano y “Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías”?

—Aníbal Quijano ha conseguido formular algunas ideas muy importantes para comprender los movimientos sociales y para potenciar la acción social, ideas sobre la heterogeneidad de nuestros pueblos, de nuestras historias respecto al eurocentrismo, y eso nos lleva a pensar con cabeza propia, sin trasladar ideas del marxismo, el anarquismo, la social democracia o del conservadurismo, ideas europeas, sino a tenerlas en cuenta porque algunas son interesantes, pero en base a nuestras realidades construir lo nuevo. Para poner un ejemplo concreto: la idea del socialismo europeo es que su fuerza motriz era la clase obrera asalariada, pero Aníbal dice “en América Latina no hay solo salario, hay cinco formas de relación laboral”. Una de ellas, la reciprocidad, es fundamental en el mundo andino, el amazónico, e incluso en las ciudades y periferias urbanas, sin reciprocidad no existiría Villa El Salvador.

Publicado en: DIARIO UNO el 29 de julio de 2018.

Declaración del Encuentro Nacional por el Agua * #YAKU2017

El 5, 6 y 7 de julio en la ciudad de Lima nos hemos reunido representantes de  18 regiones del Perú de comunidades, organizaciones sociales, frentes de defensa, instituciones, académicos y diversos colectivos que defendemos el agua de todos los peruanos y peruanas.

Estos días han servido para compartir nuestras diferentes luchas y resistencias, y proponer soluciones y acciones desde los pueblos en defensa de nuestras diversas fuentes de agua: glaciares, páramos, lagunas alto andinas, acuíferos, bosques amazónicos, entre otras.

En este encuentro expresamos y sentimos la necesidad de decirle al país que el agua no sale del caño, sino que hay que mirar río arriba. Debemos recordar que hace apenas unos meses gran parte del territorio nacional fue declarado en estrés hídrico por sequías, ausencia de lluvias.

La gestión del agua ahora es injusta, inequitativa y beneficia a los grandes grupos económicos (empresas). Criticamos al Estado por seguir otorgando concesiones mineras, de hidrocarburos, hidroeléctricas, forestales que ponen en peligro el suministro y la calidad del agua. El Estado debe cumplir con sancionar a los que contaminan y destruyen las fuentes de agua, respetando los derechos de todos los peruanos y peruanas, frente a la contaminación del agua con minerales pesados, uso de agroquímicos, destrucción de bosques, etc.

Muchas de las discusiones han girado en torno a la necesidad del cuidado de nuestras cuencas y principalmente de las cabeceras, hoy en peligro permanente por proyectos extractivos y de trasvases, principalmente para la agroexportación. Todo ello pone en riesgo el agua que se utiliza para la agricultura de subsistencia, así como para el agua potable de las ciudades.

El escenario es complejo y diverso en cada uno de nuestros territorios; con importantes logros en varios casos; resistencias que han logrado paralizar mega proyectos que pretendían destruir nuestras fuentes de agua y que amenazaban los territorios; pero al mismo tiempo se siguen presentando serias amenazas que persisten y que se acrecientan.

Este encuentro ratifica que el agua une a los pueblos, porque es nuestra fuente de vida y un elemento fundamental de nuestra identidad y cultura, que se comparte a lo largo de ríos, cuencas y diversos ecosistemas. Es importante todo lo hecho hasta ahora por nuestras organizaciones en los territorios; sin embargo, es necesario seguir avanzando para fortalecer las luchas de nuestros pueblos.

Se nos plantean diversos retos y amenazas en la actualidad, desde los diversos impactos por el cambio climático, el retroceso de los glaciares y los impactos de distintas actividades extractivas, como la minería, la agroexportación, los hidrocarburos, las actividades ilegales, las hidroeléctrica, como por ejemplo en la cuenca del Marañón, entre otras.

Además, desde el Estado se nos sigue ignorando; no nos consultan ni toman en cuenta las demandas de las poblaciones y persisten en el mismo modelo depredador que afecta los derechos de las poblaciones y de la Naturaleza. No somos los pueblos los que buscamos estar en conflicto, sino es la imposición de proyectos económicos y modos de vida que no nos deja otra opción que reaccionar, defendernos y resistir.

Por ello, necesitamos reforzar nuestros niveles de articulación y pensar en un plan de acción que, definiendo prioridades nos permita trabajar y seguir avanzando en cada uno de nuestros territorios. La lucha por el agua es técnica, legal, política, organizativa y cultural, y es una lucha de todos y todas. Por eso es importante reconocer el rol fundamental jugado por las mujeres en estas luchas en cada uno de los rincones del país, dado que no solo disputan con el gran poder empresarial que destruye sus ríos y tierras, sino que tienen que estar batallando por ganar un espacio de representación dentro de sus propias organizaciones.

Son diversas las propuestas que se han planteado en estos días de trabajo: la necesidad de subrayar cuantas veces sea necesario que el agua es un derecho humano y un bien común que debe ser defendido; el objetivo de recuperar la gestión comunal/colectiva de los territorios y de los bienes comunes, entre ellos el agua; impulsar políticas de ordenamiento territorial desde abajo; valorar los saberes locales y reconocer plenamente los derechos de los pueblos indígenas, incluyendo el derecho de las comunidades campesinas a la consulta previa, libre e informada y a decidir sobre su modelo de desarrollo; impedir la privatización del agua, recuperar el derecho de la gestión colectiva del agua desde las subcuencas; fortalecer las organizaciones de nuestras comunidades.

Proponemos un modelo alternativo en el que los pueblos y comunidades decidamos sobre nuestros modos de vida y podamos gestionar los bienes comunes. Al Estado le exigimos que cese la criminalización de los defensores del agua; que se respete plenamente el derecho a la consulta previa, libre e informada; que se trabajen leyes que permitan de manera efectiva la protección de nuestros territorios y las fuentes de agua para enfrentar las amenazas frente al cambio climático y los modelos productivos depredadores. Que derogue el decreto legislativo  Nº 1280 que busca privatizar las empresas de agua a nivel nacional. Necesitamos un Estado que escuche y que esté con nuestros pueblos.

Luego de estos días de trabajo nos proponemos un plan de acción con las siguientes acciones prioritarias:

A nuestras organizaciones

– Fortalecer de manera efectiva nuestros niveles de articulación en plataformas que de acuerdo a la realidad de cada territorio, desarrollen diversas acciones a nivel local, regional y nacional. El encuentro de Lima apunta a generar un proceso sostenido de coordinación e intercambio que será forjado, de abajo hacia arriba, desde las comunidades, los pequeños productores, usuarios de agua  y diversos colectivos urbanos que vienen trabajando en todo el país.  Nuestro compromiso es organizar los encuentros locales, regionales y macroregionales de organizaciones y defensores del agua.

– Para ello, proponemos replicar actividades de articulación a nivel de las regiones y macroregiones, para llegar de manera efectiva a los territorios. Este proceso reconoce el rol estelar de las comunidades y se define como un proceso que se construye de abajo hacia arriba y en movilización permanente. Por eso vemos como necesidad que el Encuentro Nacional se debe convocar cada dos años para consolidarlo como un espacio sostenido de reflexión y toma de decisión de acciones nacionales en defensa del agua.

– Proponemos organizar una plataforma de información que permita un     seguimiento a las diferentes acciones que nuestras organizaciones vienen realizando por la defensa de sus fuentes de agua. La base de datos de las diferentes organizaciones y redes nacionales es un primer avance que debe potenciarse para permitir un seguimiento a los diferentes conflictos vinculados al agua que se presentan en todo el país y realizar una campaña nacional. Este debe ser el primer paso para la conformación de un Observatorio Nacional del Agua.

– Se conformará una red nacional de acción inmediata y protección para la protección de defensores y defensoras del agua.

Frente al Estado

–       Iniciar un diálogo nacional que impulse una verdadera Autoridad Nacional del Agua que tenga una real autonomía y que reduzca la dependencia actual y el control que ejercen los diferentes grupos económicos y los sectores que precisamente han provocado una gestión caótica y desigual del agua.

–       Exigimos una política de salud que proteja de manera efectiva a las poblaciones afectadas, castigando a los responsables de la contaminación. La propuesta es que se detenga la contaminación y que se compense a los afectados.

–       Llamamos a nuestros representantes en el Congreso y a las instituciones del Estado peruano a diseñar con las poblaciones las políticas públicas necesarias que hagan efectivo el reconocimiento del agua como derecho humano y que protejan las fuentes de agua y cabeceras de cuencas. Se deben reconocer nuestros conocimientos ancestrales que son una herramienta fundamental para una adecuada gestión del agua que además permite la actividad de pequeños agricultores y asegura la canasta de alimentos del país (seguridad alimentaria) de todos los peruanos y peruanas. Rechazamos la concentración de aguas y tierras.

–       Exigimos la derogatoria de la ley de criminalización de la protesta social que persigue a nuestros defensores y defensoras por el agua a nivel nacional.

–       Nos comprometemos, los líderes y lideresas en mejorar nuestra gestión territorial del agua. Estamos comprometidos a participar en el ordenamiento territorial y exigimos al Estado procesos participativos, justos, equitativos y con transparencia.

–       Solicitamos que las Juntas de Usuarios sean legitimadas por el pueblo y que la normatividad asegure una mayor fiscalización de la ciudadanía y las prácticas democráticas para la elección de representantes, rotativamente e inclusivamente. Criticamos la política deforestación de la Amazonía, porque permite las lluvias presentes y futuras en el resto del país.

Por último, aprobamos la organización de la segunda Marcha Nacional por el Agua, que tenga como plataforma la exigencia de participación y representación de las comunidades y pequeños productores, colectivos urbanos, colectivos de mujeres, jóvenes, en las decisiones sobre las políticas nacionales vinculadas a la gestión del agua y el diseño de una nueva institucionalidad que realmente responda a las necesidades de los pueblos y no de los poderosos y sus negocios en el Perú.

Lima, 07 de julio de 2017

Declaración de los Dialogos de Saberes y Movimientos con Hugo Blanco Galdos

Defensores del Agua y el Territorio de Piura, Cajamarca, Amazonas, Cusco, Apurímac, Arequipa, Puno y Lima, reunidos con motivo de la tercera edición del Libro de Hugo Blanco, “Nosotros Los Indios”, dialogamos sobre la situación de nuestras luchas y la necesidad de buscar formas de articularnos a nivel nacional, definimos buscar otros espacios para encontrarnos y compartir con otras luchas en defensa del territorio, como el Encuentro Nacional del Agua que se realizará en Lima el 5, 6 y 7 de julio y otros eventos regionales o nacionales que nos permitan encontrarnos.

Proponemos comenzar a caminar juntas en la organización de una Marcha Nacional de Defensa del Agua y los Territorios donde reivindiquemos la necesidad de:

  • Aprobar una propuesta de Ley de Protección de las cabeceras de Cuenca, a partir de las propuestas de algunos congresistas actuales
  • Trabajar en la construcción de una plataforma de lucha integrada.
  • Exigir el respeto al Convenio 169 de la OIT, que es Ley constitucional peruana porque fue aprobada por el Congreso.
  • Denunciar los impactos ambientales de los proyectos extractivos y agroindustriales en nuestros territorios.
  • Fortalecer las organizaciones de Base.
  • Que las mujeres puedan estar en la consulta y en la toma de decisiones en todas las instancias en los territorios, sean propietarias o no.
  • Derogación de los proyectos de Ley lesivos para la naturaleza y los Pueblos.
  • Apoyar a la Agricultura Familiar (que alimenta al pueblo peruano).
  • Realización de un Foro antes de la Marcha y una evaluación posterior para continuar articulando agendas.
  • Solidaridad con las diferentes luchas y exigir el cese de la criminalización de los defensores de la vida, como los Compañeros criminalizados de Bagua, Cajamarca, las Bambas, Tía María, Espinar, etc.Lima, 24 de mayo de 2017

Diálogos de movimientos de mujeres: Articulando la resistencia y construyendo la esperanza

Por: Mary Soto

Comunicación PDTG

Las mujeres se encuentran, dialogan, comparten y construyen juntas caminos unitarios de reflexiones y prácticas emancipadoras. Como un vital aletear de mariposas y un río que crece y riega nuevas cementeras, así se consolidan los diálogos de movimientos.

Este proceso iniciado el 20 de julio del 2009 con el I Encuentro para el Diálogo entre diversas expresiones del movimiento de mujeres ha llegado a su etapa final con el II Encuentro el 15 y 16 de mayo y ahora con el reciente Taller de Sistematización el 26 y 27 de junio del presente año.

El taller de sistematización ha permitido una mayor articulación de agendas y de procesos organizativos para fortalecer el movimiento de mujeres en la construcción de espacios emancipadores. Así también arribó a síntesis, tanto de las experiencias vividas, como de las reflexiones y propuestas generadas durante el año.

Entre las expresiones que participaron se consigna la presencia de FEMUCARINAP, CONACAMI, por el lado de los movimientos indígena y de comunidades campesinas; representando al movimiento urbano popular participó FEPOMUVES (Federación de Mujeres de Villa El Salvador); el movimiento Afro peruano estuvo representado por diferentes organizaciones como LUNDÚ, CEDEP, CEDEMUNEP y Movimiento Francisco Congo. También se contó con la participación de mujeres feministas de diversos colectivos y activistas lesbianas y trans. El proceso que duró un año estuvo co-organizado y co-facilitado por un grupo impulsor junto con el Programa Democracia y Transformación Global- PDTG.

Re-descubriendo y tejiendo juntas

La Sistematización de esta experiencia, realizada el 26 y 27 de junio, contó no sólo con la participación de representantes de diversos movimientos de mujeres a nivel nacional, sino además con el entusiasmo y la disposición para compartir reflexiones, sentimientos, sensaciones y experiencias de vida y de luchas. En ese contexto se efectuaron diversos hallazgos del propio proceso dialogante como de las prácticas y propuestas para fortalecer el movimiento de mujeres.

“Hay que tener en cuenta la historia de las luchas de las mujeres y pugnar por un Estado Plurinacional que rompa con el mecanismo tramposo del Estado Nación, de una cultura entendida a partir del poder de la unicidad”, fue una voz relevante en las conclusiones del proceso de diálogos. Así como recuperar la memoria de las luchas de nuestrs@s ancestr@s de las diferentes culturas, para volcarlas a nuestras miradas y luchas actuales que aportan a repensar nuestro “ser mujeres”, es decir ¿cómo pensarnos como mujeres desde nuestras propias culturas?

Reflexionar la cuestión de clase, género, etnia y sexo como la trenza de la opresión. Entenderla transversalmente en la lucha de los pueblos y de las mujeres, es una tarea que se considera urgente y permanente.

Otro tema abierto es establecer la relación entre el paradigma de la democracia radical y el buen vivir. En esta discusión la categoría “Género” se planteó como una palabra que quedó limitada para abordar toda la complejidad de la situación y las luchas actuales de las mujeres.

Se constató que las relaciones de poder en las organizaciones mixtas frenan el avance de las mujeres y que en éstas no se recoge sus luchas específicas ni se les permite desarrollarse políticamente. No obstante hay luchas prioritarias que enfrentan en los espacios mixtos como las afrodescendientes, lesbianas y trans contra la discriminación, las andinas por tierra-territorio y por la consulta, desarrollando nuevos discursos y renovando sentimientos frente al poder y a la ausencia de políticas al respecto.

En estos diálogos se reconoce el deseo de escucharse, respetarse, conocerse y aceptarse como mujeres y expresiones diversas del movimiento. Un hallazgo relevante fue constatar que siendo todas mujeres hay mucha diversidad y diferentes identidades que perviven de forma colectiva y personal en las mujeres por ello la necesidad de encontrarse a menudo y articularse.

Fue una vivencia muy emotiva. Uno de los hechos que ha impactado a las participantes es que la experiencia partió desde sus propias vidas, cómo vivían las discriminaciones y cómo luchan para enfrentarlas. Se incorporó la dimensión subjetiva, se superaron prejuicios, desconfianzas, temores y se dieron valor y esperanza.

Del dolor a la esperanza

“Estamos dejando el dolor por la esperanza”, afirmación de Carmen Sánchez que expresa a cabalidad este tránsito de la recuperación de la memoria en resistencia a lucha individual y colectiva hacia los horizontes de emancipación personal y social desde y para los movimientos sociales.

Entre las pistas para responder a estos desafíos se identifican:

– Que es importante incorporar la dimensión subjetiva, afectiva y artística del imaginario de las mujeres, para con creatividad construir salidas articuladoras e integradoras.

– Recuperar la voz y la memoria de las mujeres, por ello deben ser entendidos como parte de un proceso histórico mayor.

– Las diversas expresiones deben verse respetuosamente, reconocerse y construir con todas un diálogo intercultural.

– Integración de las diversas expresiones del movimiento con sus particularidad con responsabilidad proyectándose a armar juntas una plataforma.

– Que una metodología altamente participativa con énfasis en la subjetividad que facilita la mirada desde otra óptica, partiendo de los sentimientos y experiencias vividas, hacia las conceptualización y regresando a la práctica. Se consideró que la mujer se expresa más a partir de la subjetividad y la recuperación de los sentimientos mueve la individualidad y colectividad.

– Es importante reconocer al movimiento como algo vivo que construye estrategias nuevas acorde con los nuevos retos. Los movimientos sociales son la base de la acción política, es urgente trabajar una agenda común para desarrollarla en todos los espacios. El desafío es la articulación de los diferentes movimientos de mujeres. En ese derrotero se concluyó que se necesita conocerse y coordinar entre los diversos movimientos para construir una organización más amplia que integre a las demás organizaciones y que se constituya como una fuerza política desde mujeres.

– Finalmente, que la unidad de reflexión y acción desde la diversidad de movimientos, con una mirada intercultural, democrática y afectiva, entre las luchas de las compañeras y hermanas andinas, afro descendientes, urbanas populares, lesbianas, trans y feministas es la apuesta y el aleteo vital de estas mariposas dialogantes por la construcción de nuevos mundos posibles.